Cicatrices…

Han pasado más de 14 meses desde mi parto y sigo recordándolo como un episodio muy oscuro de mi vida. Conforme más días pasan más “rabia”  acumulo hacia el tipo de atención que recibí. 

Y todo es debido a que cada día me lo recuerdan mis cicatrices.  Esperaba que con el tiempo desapareciera pero mi problema sigue allí, con sus días de sus más y sus menos.

Hace poco pude acceder a mi historial de parto e indicaba claramente que tuve un desgarro de III y IV grado. Pero en ninguna parte aparecía indicada la maniobra de Kristller, la maniobra que está desaconsejada y que me provocó ese problema.  Fue una medida supongo que desesperada,  mi hijo estaba “atascado” porque iba con una mano por delante y la bolsa llevaba rota más de 18h. No entiendo cómo no pudieron verlo antes.  Ahora mismo si me encontrara a la gente que atendió mi parto me gustaría hacerles un arsenal de preguntas que en su día por el cansancio y coctail hormonal ni me plantee hacer. 

Estos desgarros severos se llaman laceraciones de tercer y cuarto grado. Una laceración de tercer grado es un desgarro en el tejido vaginal, piel del perineo y músculos del perineo que se extiende hasta el esfínter anal (el músculo que rodeo tu ano).

Además a parte del desgarro mi hijo tuvo una contractura que impidió que se enganchara al pecho hasta pasado un mes.  Esto no lo supe en su momento y contribuyó a mi depresión postparto. 

Hoy mi bebé es un niño sano, alegre y tan espabilado que agota toda mi energía! Estoy orgullosa de él,  por difícil que me lo ponga. Es el culpable de que con sólo su sonrisa me olvide de cualquiera de mis problemas. 

Pero una se vuelca tanto en cuidar de su bebé que se olvida de una misma y yo tengo temas pendientes por resolver.

Cicatrizo muy bien, no tardé en recuperarme en ese aspecto. Pero cómo me cosieron y cómo quedó mi suelo pélvico es otra historia.  Me he portado mal. No acudí a mi revisión de los 6 meses postparto porque estaba convencida de que mis problemas se solucionarian milagrosamente. Pero no ha sido así. 

En mis relaciones la verdad es que no hay gran problema,  pero en cambio el esfínter no ha vuelto a ser el mismo. Débil y por temporadas hay una variz muy molesta. Mi dieta es bastante restringente porque vivo con miedo a una incontinencia. Esto me está afectando física y emocionalmente.  Soy una mujer sana, que tuvo un buen embarazo, e incluso preparé mi suelo pélvico con el masaje perineal durante el embarazo pero… acabé con un desgarro por culpa de una mala práctica en mi parto que me afectará de por vida

Recientemente me he apuntado a unas clases de hipopresivos y he vuelto a mi matrona. La cuál después de revisarme y me ha derivado a un especialista,  aunque estas cosas van muy despacio y a saber cuando me atienden. También me comentó que en caso de un segundo embarazo tendría que ir a una cesárea programada porque seguramente mi cuerpo tendría otro desgarro. Esta información me dejó bastante anodada. Me gustaría tener en un futuro un parto respetado y quitarme la sombra de este. Aunque por lo pronto no hay intenciones de un hermanito por diferentes motivos y es un tema que ya debatiremos más adelante. 

¡¡Así que lo dicho!!  Para cuidar bien una de su familia primero debe cuidarse una misma.  ¿Tenéis alguna experiencia similar? Se de la importancia de los ejercicios de Kegel, pero soy bastante olvidadiza para estas cosas ¿Recomendáis algún ejercitador de los que venden?  

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