Me encanta sentirte

Me encanta sentir a mi pequeño, es un momento mágico.

Como ya comenté en mi entrada ¿Qué son las náuseas en el embarazo?he tenido la suerte de no tener las molestias más típicas del embarazo, llegando al punto de no sentirme embarazada y preocuparme por ello.

Sin embargo, el segundo trimestre está siendo muy bonito, me encuentro con más vitalidad y energía positiva. He tenido que salir corriendo a comprar nuevos sujetadores pero me siento mejor conmigo misma… A excepción de mi barriga que todavía da lugar a dudas y a momentos no se si ocultar o exhibir. También tengo mejor cutis que nunca y el cabello con mucho más volumen. mariposas

Pero lo que de verdad me hace feliz es sentirlo. Me encanta cuando me recuerda que siempre está conmigo. Lo sentí según he leído muy pronto, todavía más siendo que soy madre primeriza. Lo recuerdo perfectamente y lo apunté en el calendario. Cumplía la semana 15, estaba en el trabajo sentada y noté “un aleteo de mariposas” dentro de mi barriga. Enseguida me eché las manos a la tripa y me quedé con una sonrisa de oreja a oreja. No había duda, era mi pequeño. Desde ese momento, fui notando “burbujeos” en mayor o menor intensidad, unos días más que otros o incluso nada. Me empecé a preguntar cuando notaría las famosas pataditas,  por lo pronto sólo me lo imaginaba echándose largos dentro de mi útero con esa sensación de “remolinos” dentro de mi tripa.

Desde ese momento desarrollé un súper poder para localizar todos los stands donde están expuestos los Donuts en los supermercados (todavía mejor si son de chocolate), aunque no conociera el sitio y hubiera varios puestos en la misma tienda. De repende empiezo a notar que se mueve, me giro y al lado me encuentro sin querer el preciado objetivo. Papá Laurel sabe ahora cual es la forma de conquistarnos y bromeamos mucho sobre el tema.

Entre antojos llegaron las famosas patadas que tanto esperaba.  Estaba en la semana 18, acaba de cenar y me recosté sobre el sofá. Empecé a notar movimientos más intensos, me toqué la tripa y le dije a papá Laurel que pusiera las manos sobre mi barriga, aún sabiendo que era imposible que notara algo. Y de repente… Pumm!!… Pumm!! Dos golpes exactos, ni más ni menos. Mi marido me miró con los ojos como platos, incrédulo de lo que acababa de notar. ¿¿Ha sido el bebé?? . Se nos escapó la lagrimilla y ahora siempre me pide que le avise cuando noto que se mueve. Sin embargo… ¡No ha vuelto a sentirlo! Yo creo que cuando pone las manos, aprieta y el bebé deja de moverse de esa manera. Todavía es muy pequeño y sus manos ese día estuvieron en el momento adecuado, fue mucha suerte.  Por mi parte todo lo contrario, el burbujeo fue desapareciendo y ahora son patadas en toda regla, que también lo noto con las manos cuando me relajo y me tumbo en la cama.

patadas-2Y así hemos llegado al ecuador de mi embarazo. Dentro de dos días tengo la famosa ecografía morfológica de las 20 semanas la cual espero con muchas ganas e impaciencia. Por lo pronto estoy tranquila y feliz cada vez que se mueve. Me recuerda que no estoy sola y me voy haciendo a la idea de lo que está por venir.

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¿Qué son la náuseas en el embarazo?

¡¡Decírmelo porque yo no lo sé!! Es un síntoma que todo el mundo conoce, siempre hemos visto la típica imagen en las películas de la pobre mujer agachada en la taza del váter o hemos escuchado o leído lo mal que lo han pasado muchas embarazadas con este síntoma.

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No he vomitado en este tiempo, ni he tenido náuseas, ni mareos ni nada de nada. Veía que casi todas las embarazadas tenían uno de estos síntomas y cuando buscaba información leía historias terribles de que era señal de que no iba bien el embarazo con explicaciones que me parecían “lógicas”:

Teóricamente un embarazo con problemas no produciría los niveles adecuados de hormonas y los síntomas de náuseas y vómitos serían menos intensos.

Además la gente se extrañaba cuando les decías que te encontrabas perfectamente y me decían “ya vendrán” pero… No veían.  Lo que en un principio era una noticia estupenda empezó a obsesionarme, gasté los tests de embarazo que tenía de sobras para comprobar que seguían dando positivo y analizaba minuciosamente el papel cada vez que salía del baño. Mi mente no podía entender que me sintiera exactamente igual que antes de estar embarazada. Tampoco me sentía más cansada.

La verdad es que lo único que me hizo olvidarme de esta idea (a pesar de que profesionales como la matrona y el ginecólogo me aseguraron que no pasaba nada), fueron las ecografías. La primera la tuve a las 7 semanas y se veía un puntito, me quedé tranquila pero seguía muy insegura.  La segunda a las 10 semanas y…  acudí muy asustada, estaba convecida de que algo iba mal, pero la ilusión fue máxima cuando vimos que ya tenía forma, y que incluso nos saludaba moviendo sus muñoncitos.

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Desde ese momento me olvidé por fin de mis “No síntomas” y empecé a disfrutar de verdad de mi embarazo. Más tarde, cuando dimos la noticia públicamente a mi familia, mi madre me dijo que ella nunca tuvo síntomas… ¡ni ella, ni mis tías ni mi abuela! Se ve que algo de factor genético tiene, me sentí culpable por haberme rayado tanto por una tontería, y no haber disfrutado de la oportunidad que me ofreció mi cuerpo.

Así que si perteneces a este afortunado grupo de embarazadas que tienen la oportunidad de sentirse pletóricas desde el primer trimestre… Enhorabuena y a DISFRUTARLO 

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