Mi pequeño es un poco escapista

Soy una impaciente declarada. El hecho de tener que esperar 57 días desde la primera ecografía del triple screening hasta la ecografía morfológica me resultaba imposible. Así que justo en medio me programé una visita a un ginecólogo privado, el mismo que nos hizo la ecografía anterior a la de las 12 semanas. Como no tengo seguro lo que hago es pagar por cada consulta a la que voy.

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Justo ese mismo día tenía la segunda visita con la matrona. Me encanta la persona que me lleva, es súper dulce y siempre me tranquiliza con todas sus explicaciones. Le llevé mi muestra de orina, la cual me explicó que tengo que llevar en cada visita suya, me pesó, me tomó la tensión y me preguntó sobre mis inquietudes. 

En ese momento mi mayor preocupación es que le había dejado de sentir. Desde hacía una semana notaba como “unas mariposas en mi estómago” en las comidas, pero dese hacía un par de días ya no notaba nada y me preocupaba. Me dijo que era absolutamente normal, estaba en mi semana 17, y el feto aun es débil para sentirlo a menudo y que me considerara afortunada por haberlo empezado a sentir.

Después me tumbé sobre la camilla, me tomó la medida de la alzada de mi útero, y me echó gel. Al momento me puso el doppler para escuchar los latidos del corazón de mi pequeño y empezó a rebuscar. ¡¡¡HGHGJHGFGGGFGGGG!!! Todo tipo de sonidos extraños, pero ninguno que pareciera su corazón. Papá Laurel se empezó a impacientar y me apretó la mano fuerte, tengo la suerte de que me ha podido acompañar a todas mis visitas, pero se pone incluso más nervioso que yo, ¡y eso que dejo un nivel muy alto! A mi se me pasaban ya todo tipo de historias por la cabeza, y la matrona al ver que nos impacientábamos nos dijo, tranquilos, que le estoy escuchando moverse, el problema es ese, que no para quieto. Y por fin, después de 10 minutos de reloj ahí estaba, ¡El sonido más bonito que existe ahora mismo para mi, el latido de su corazón!

Apuntó todos los datos recogidos de la visita en mi cuaderno de embarazada y me dijo que siguiera así, que todo iba muy bien. 

Por la tarde tenía la visita con el ginecólogo. Nos había prometido una ecografía 3D en esta visita y estábamos emocionadísimos por poder ver de nuevo ese perfil tan bonito que vimos en la última. Allí me pesaron, me tomaron la tensión, comentamos los resultados del Harmony test y me llevaron a la camilla. Me recordó si me había echado alguna crema el día anterior, ya que si lo haces la ecografías no salen nítidas. En mi caso recordaba perfectamente esta recomendación y además me había tomado un buen zumo de naranja para tenerlo bien espabilado.

Fue poner el ecógrafo en mi vientre y ya se le veía. Pero… había una sombra rara junto a él. Me explicó que eso era la placenta, estaba pegado a ella y por eso se le veía mal. Además estaba en una mala posición, sólo conseguía “cortarlo a rodajas”, ningún perfil, ni ninguna imagen entera.  El ginecólogo nos dijo varias veces lo bien que se veía que era un niño, a mi esto en concreto me daba igual porque ya lo sabía. Pero él sin embargo no paraba de señalarnos con una flecha “su varonidad”, ¡Que si me llegan a decir que es otra cosa también me lo creó! Aprovechó a mirar todo lo que pudo sobre sus órganos y tomar unas mediciones, vimos su corazoncito que ya medía un centímetro y medio latiendo con sus cuatro cámaras, la sombra que correspondía al estómago lleno y otra sombra que correspondía a la vejiga llena. También comprobó con otra imagen que la circulación sanguínea del cordón umbilical estaba bien. Poco más nos pudo enseñar porque aún era muy pequeño, medía unos 14 centímetros. Su cara fue imposible de ver, por lo que nos quedamos sin foto de perfil, ni ecografía 3D. Me quedé con la sensación de que igual si se hubiera esforzado un poco más hubiera podido sacar una mejor imagen, aunque fuera haciéndome volver más tarde, pero igualmente salí contenta porque todo estaba correcto, las mediciones eran las adecuadas según su edad, sólo estaba por encima de lo normal el largo de su fémur, pero que igualmente no sería de extrañar porque ambos somos altos.

Y para finalizar, os dejo las dos mejores fotos de esta sesión… Ahora podréis entender “mi decepción” :

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Brazo y… ¿Cabeza desde arriba?

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Las vergüenzas de mi pequeño

Como se puede ver en las imágenes… ¡No son precisamente de libro! Al salir de la consulta vimos que ya teníamos un montón de mensajes preguntando por la visita y pidiendo las fotografías (habíamos proclamado a los cuatro vientos que haríamos una 3D), les dijimos que no teníamos porque sería todavía mayor la faena de explicarles a nuestros padres que era lo que se veía, cuando en las imágenes “buenas” ya les costaba diferenciarlo.

Y eso es todo, lo importante es que todo va bien. La próxima cita importante el 27 de abril para la ecografía morfológica de las 20 semanas… ¡El ecuador del embarazo!

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¡Hola mundo!

Hola a todos, me podéis llamar Laurel y  tengo 29 años.

He decidido lanzarme al mundo de las bloggers después de estar dándole vueltas a la cabeza durante mucho tiempo. Hace un par de años que se encendieron de repente mis deseos de ser madre, coincidió con la pedida de matrimonio por parte de mi ahora marido.

Acordamos después de la boda esperar un tiempo para vivir un poco más nuestro recién estrenado matrimonio y yo como soy una ansias… ya no veía la hora de empezar soñaba con el momento, hasta que por fin mi marido decidió dar el paso. Desde ese momento me rondó la idea de comenzar a compartir mi experiencia pero me surgieron miedos. Miedos a que el ansiado positivo tardara más de la cuenta después de conocer historias de grandes amigas a las que les costó conseguir su milagrito. Sabía que el camino era difícil y me conocía, tengo tendencia a obsesionarme con estos temas, no me consideraba suficientemente fuerte  y decidí ser precavida… mantener el tema sólo para mi y sin indagar por la red.

Después de haber leído lo anterior ya os podeís imaginar que conseguí mi deseo. Para mi es mi luz, la luz que me guiará hacia mi objetivo.

¡Soy toda una novata! ¿Me ayudáis a buscar mi camino para ser una buena mamá?