Mi bebé cumplió un año.

Hace un año explicaba mi parto. Un parto muy poco respetado y con un postparto complicado.

Ahora miro las fotos de hace un año y me cuesta creer que fuera tan débil. Los días se me hicieron eternos pero el año se me ha pasado volando…  

Un año de puerperio,  de encuentro conmigo misma y de renovación.  Cada vez que lo miro siento que lo quiero más y más. 

Un año de dieta sin proteína de vaca, sin dormir del tirón y con preocupaciones constantes… Pero… ¡Que no lo cambio por nada!! 

Cada día me parece menos bebé y más niño. Con 11 meses se animó ya a andar y ahora ya corre.  Parezco mala madre, siempre va con la cara marcada,  pero a todo se lanza sin ser consciente del peligro!

Empezó la guardería muy a mi pesar.  El invierno pasado estuvo casi entero con bronquitis y estuvo con niñera, además era demasiado bebé a mi parecer.  Pero este año está reservada para cuando se ponga malo, la economía no da para tanto. Ojalá tuviéramos a la familia más cerca para tener un poquito más de apoyo. Odio la conciliación familiar de este país. Por suerte nos lo pone fácil y casi siempre se queda tranquilo (los días que está pocho me parte el alma y no quiere saber nada de ese sitio). 

Le encanta la regadera, las pelotas, la fregona y tiene obsesión por los ventiladores.  Señala todos los perros que ve por el parque y saluda a los desconocidos que no le hacen caso con la mano mientras dice “Hola hola hola”  (siempre tres veces).  Hace muchos días que empezó con las rabietas que a veces soluciono con la teta o como buenamente puedo. No le gusta dar besos ni abrazos,  pero hacerte pedorretas le encanta!  Y tiene una sonrisa que saca del día más oscuro a cualquiera. 

En la revisión nos dijeron que está bien. Que es un niño pequeño pero que ha ido siguiendo su curva de crecimiento.  Con la pedíatra no hemos congeniado mucho. No he seguido sus pautas de alimentación (completamente desactualizadas) y no me pareció correcto que me recomendara el método Stivill para el sueño. También me dijo que ya iba siendo hora de quitarle la teta…  JA!!  

Por último me ha sembrado la duda sobre el autismo. Ya que Lucero no responde a su nombre,  ni hace caso a ninguna orden. Aunque yo pienso que es porque es muy suyo, todavía es muy pequeño y simplemente no le apetece por lo pronto…  Nos dijo que vigilaramos su conducta. ¿Vosotras qué opináis? 

¡¡Gracias por leerme!! 

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