Dieta libre de lácteos (APLV) II parte.

Continuo mi entrada anterior sobre Mi dieta libre de lácteos.

Cuando decidí hacer dieta estricta de productos con leche no imaginaba que podía ser tan complicado. No era consciente de todo lo que tendríamos que cambiar y adaptar en nuestro día a día. 

¿Cómo es posible que un tomate frito lleve leche?  ¿O un caldo de pescado?  Esos entre mil ejemplos más. No es suficiente con evitar la leche de vaca y sus derivados si no que también forma parte de muchos otros alimentos manufacturados. 

En el etiquetado además de comprobar que no incorpora “leche” en sus ingredientes también hay que evitar que contenga “Trazas de leche”  pues una pequeña partícula puede desencadenar una respuesta inmune,  al igual que hacen por ejemplo las vacunas. La intención de la dieta estricta es desensibilizar el sistema inmune para que “olvide” que tiene que “atacar” a la proteína de leche de vaca.

Las trazas de leche son pequeñas partículas lácteas que se cuelan en un producto que originariamente no lleva leche en su composición. Esto ocurre cuando las grandes fábricas con varias líneas de producto emplean la misma maquinaria para elaborar tanto los productos que llevan leche como los que no lo llevan.

La primera compra en el supermercado fue la más larga que había hecho nunca, para salir con el carro casi vacío.  Pero lo más difícil de identificar son los componentes que aparecen en esta lista:

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Al final aprendes a interpretar rápidamente el etiquetado, sospechar de casi todos los productos industriales y acudir a establecimientos ecológicos. Así te evitas que te vayas a encontrar todos esos aditivos y sabes lo que compras.

Desde el momento en que dejé de tomar leche los cólicos y los reflujos desaparecieron. Las deposiciones ya no fueron varias al día y no tenían moco.  A las pocas semanas los granitos de su cara ya ni existían. Estaba claro, no le habían hecho pruebas pero tenía claro que la leche le sentaba mal.

Con todas estas premisas e información a mano acudí a la pediatra  y le mandó realizar una analítica de sangre.  Había posibilidad de que saliera negativa, ya que pueden ser mediados o no mediados,  pero no me voy a meter más en la diferencias porque es un tema complicado.   El caso es que a Lucero le salieron aunque suaves,  positivas para alergia a algunas proteínas de la leche de vaca. De allí le mandaron al alergólogo y le hicieron unos pricks.

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pricks

En este caso salieron negativos.  Y la alergóloga nos pasó la lista que publiqué anteriormente y nos volverá a citar cuando cumpla el año. Hasta entonces seguimos con la dieta. Por mi parte por seguir dándole pecho y por parte de Lucero porque está con alimentación complementaria.

También tiene recetada leche hidrolizada, que está sometida a unos tratamientos para “romper” las proteínas que le provocan el problema.  La cubre al 100% la Seguridad Social y se la dan cuando no es posible alimentarle de mi leche.

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El objetivo de toda esta dieta es desensibilizar su sistema inmune y que en un futuro su cuerpo admita de nuevo leche. Me han dicho que entre un 70-80% se solucionan antes de los 3 años de edad. ¡Espero entrar en ese porcentaje!

Y aquí es bien cierto el refrán “No hay mal que por bien no venga.” Ahora toda la familia comemos sano y este verano voy a lucir y todo el bikini,  porque mi cuerpo ha agradecido este cambio de mentalidad.  Lucero en cambio por su parte pasó de percentil 3 a percentil 30 de peso.

Quizás encuentro más problema a la hora de comer fuera,  pero siempre digo que soy muy alérgica a la leche… que aunque es mentira, acabo antes que tener que  explicar que doy el pecho y de ahí mi hijo puede tener problemas y blablabla Siempre hay alternativas.

Y hasta aquí este episodio!  ¿Os apetece hacer dieta de leche?  😜

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Dieta libre de lácteos (APLV)

A mis 30 años, nunca había hecho una dieta. Como mucho me había privado de picar entre horas y quitarme bollería (¡y para mi ya era bastante duro!).  Aunque no tenía sobrepeso,  estaba rellenita pero por suerte tenía un metabolismo bastante bueno para lo mal que comía. Había aprendido a aceptar mi culamen y cartucheras.

Sin embargo, mi lucecita me enseñó una vez más lo que una madre es capaz de hacer por su hijo.

Como ya expliqué en mi entrada de Luchando por la lactancia materna al final deducimos que la sangre en las heces era por la intolerancia a la proteína de leche de vaca. No obstante,  la historia no quedó ahí. Aunque el pecho “filtra” gran parte de lo que comemos, por la leche materna aún pasaba la proteína de leche de vaca que yo consumía. 

En diciembre, cuando tenía cuatro meses decidimos hacer nuestra primera escapada.  Pero fué un desastre.  Lloros incontrolados y quejidos continuos.  El responsable… ¡El bufet libre! Y es que cuando tengo tanta variedad me pongo a devorar aunque no tenga más hambre.

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Al pediatra se lo comenté y no le dio más importancia,  pero yo sabía que a mi bebé le pasaba algo, que esos lloros eran de dolor y empecé a comprobar que casi siempre eran al poco rato después de las tomas. Así que me informé por Internet y comprobé que Lucecita tenía una gran parte de los síntomas de  alergia a proteína de leche de vaca (APLV):

* Cutáneos: urticaria, eczema, rojez o palidez de la cara, edema.

* Digestivos: regurgitaciones, vómitos, estreñimiento, diarrea crónica (en niños lactantes), dolores abdominales (en niños pequeños).

* Respiratorios (en un 20-30% de los casos): tos sibilante, asma, dificultades para respirar.

Por suerte de los respiratorios no había nada,  pero su cuerpo estaba reaccionando también con otros síntomas que yo no los había relacionado o creía que era normal como los granitos que tenía siempre en sus mejillas (que me decían que eran “engordaderas”).  También tenía bastantes vómitos y hacía varias veces al día caquitas con moco. Pero según su pediatra era lo normal…

Después de leer todo decidí hacer dieta estricta.  Ni leche de vaca, ni siquiera trazas de leche.  Pensaba que sería sencillo, ¡Pero hasta lo menos esperado tiene trazas de leche!

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En la próxima entrada os cuento cómo nos fue y las pruebas que hicimos. Ahora me voy a disfrutar del buen tiempo con mi familia.  😊

¿Habéis oído hablar de este problema?