Embarazo con hematoma

Esperaba llamar a esta entrada “mi arcoiris” o algo dulce, cursi y soñador del estilo… Pero parece que la vida me pone a prueba. No está para planearla.

Después del complicado parto de mi hijo (pero fantástico embarazo), me enfrenté a la experiencia más dura de mi vida, la pérdida de mis mellizas. Cuando nos dieron el visto bueno para volver a la búsqueda, tardamos más de medio año en encontrar el primer positivo. Este coincidió justo con la administración de progesterona por parte de mi ginecólogo, pero… Acabó con un aborto bioquímico.

En el siguiente ciclo volví a quedarme embarazada con la progesterona, a la que se añadió el adiro.

Y parece que fue bien, tuve mi ansiado positivo de nuevo, repetí los tests cada dos días para comprobar que la hormona seguía subiendo, a la semana me hice un clearblue para acabar de convencerme y hoy llegué a la esperada primera ecografía de control.

Aparecí impaciente en la consulta pensando en positivo. Nada más empezar a buscar mi pequeño embrión, divisé en la pantalla lo que me parecieron dos bolsas… Me mantuve callada, me puse nerviosa e ilusionada pensando en que venían mellizos de nuevo… Pero el ginecólogo se mantenía callado y serio revisando las imágenes.

“Esta es la bolsa con el embrión y… Esto de aquí al lado es un hematoma”

Después se acercó al embrión y me dijo que se veía perfectamente cómo “parpadeaba” su corazón, a continuación puso el audio y escuché ese sonido que desde mi aborto gemelar me genera tanta ansiedad… Su latido. Se me puso la piel de gallina y sentí mucha ilusión y miedo.

6+1 con latido y hematoma

Tengo que seguir tomando progesterona y adiro. También me ha hecho un informe solicitando la baja por embarazo de riesgo. Tengo que hacer reposo domiciliario, cero esfuerzos y vida relajada… Tema complicado con un niño de casi 3 años. La próxima ecografía no la tengo hasta la semana 9.

Tengo entendido que con otros casos de hematomas suele haber sangrados y pequeños cólicos. El mio está siendo totalmente asintomático, aunque me ha avisado de que puede que manche.

Y eso es todo… Estoy muy escéptica, de nuevo como si estuviera viviendo una historia ajena a mi. Además todo el mundo se ha tenido que enterar de mi embarazo de una forma muy precipitada. Yo había fantaseado de otra manera… y más tarde. El único que no sabe lo que está pasando esta vez es mi hijo, mi marido simplemente le ha explicado que mamá está malita y hay que cuidarla… Y he recibido un extra de besos.

¿Conocéis más casos? Necesito experiencias.

Nuevo año, nueva búsqueda.

Estoy deseando que acabe el 2017, como si tuviera la sensación de que el 2018 nos va a traer buenas experiencias. 

Mi aborto me ha marcado de por vida. Recuerdo la experiencia como si fuera una pesadilla y la viviera en tercera persona. Supongo que es una especie de “escudo” de la mente para soportar todo el dolor físico y sobretodo emocional que he vivido. 

Y en estas fechas no paro de pensar cómo hubiera sido todo… Estaría a un mes de conocer a mis niñas o quizás bastante antes por ser gemelar.  Las echo de menos, las recordaré toda mi vida, aunque se que cada vez será con menos dolor. 

Psicologicamente vivo en una montaña rusa, aunque cada vez con menos intensidad. Creo que estoy llevando bien mi duelo. Hablo y lloro cuando necesito… sin cortarme.

 Respecto al tema médico parece que todo ha vuelto a su sitio y nos han dado el visto bueno para volver a intentarlo. Me han avisado de que un nuevo embarazo lo viviré con mucho miedo. He perdido toda la inocencia. 

Sin embargo tenemos claro que queremos volver a intentarlo. De hecho ya he tenido una oportunidad y mi decepción al ver el negativo fue mucho mayor de lo que esperaba, por eso mismo temo que se alargue la búsqueda, ya que me queda la incertidumbre de si se quedó todo bien dentro después de la infección y los dos legrados. En mis anteriores embarazos fuimos demasiado afortunados y teníamos el positivo en el primer intento aunque se que eso no es lo normal. 

Mi Lucero sé que será un hermano mayor excepcional. Él es muy “brutote” pero es responsable y con los bebés se le despierta una ternura indescriptible. Cuando lo veo me derrito de amor y pienso en lo bien que hubiera cuidado de sus hermanas. 

El fin de nuestra lactancia

La OMS recomienda 6 meses de lactancia materna exclusiva y al menos hasta los dos años completamentada con otros alimentos. Yo me he quedado en las puertas porque nuestro caso ha sido de 23 meses.

Como ya conté hace tiempo, fue muy difícil instaurar la lactancia materna exclusiva con Lucero. Después apareció la intolerancia a la proteína de leche de vaca y también tuve que hacer dieta libre de lácteos hasta el día que finalizó nuestra lactancia.

No me hubiera imaginado llegar tan lejos y tampoco me imaginaba que sería tan fácil el destete.

En ese momento estaba embarazada. Había leído mucho sobre la compatibilidad de embarazo y lactancia, estaba decidida a hacerlo pero… Cuando nos dijeron que venían mellizos empecé a dudar. Me molestaban los pechos, estaban más sensibles, sufrí algunas noches la famosa “Agitación por amamantamiento”, sin embargo, para mi seguían sumando más los beneficios. Lucero es un niño muy independiente y además… No sabe estar relajado. La teta era milagrosa, era nuestro momento, me abrazaba mientras mamaba y si era hora de dormir quedaba rendido al momento.

A pesar de ello, no me veía amamantando tres niños a la vez y todos en nuestra cama. Además, a mi marido le empezaron a llenar la cabeza de que era peligroso para el embarazo aunque sea falso. 

Así que le montamos en su habitación una cama baja, le hizo mucha ilusión y él mismo pedía ir a dormir allí. Yo le daba pecho y cuando se dormía me volvía a mi habitación (y tenía que volver al menos un par de veces… Porque eso de dormir del tirón no es su fuerte).
Durante esos días le empecé a contar que la teta estaba cansada y me puse una tirita. ¡¡Y vaya si le caló la idea!!! Una noche me dijo: “La teta está rota” y ya no volvió a pedir. Se durmió después de dar mil vueltas en la cama y manosearme el pecho. Me quedé alucinada, por primera vez en casi 2 años había conseguido dormirlo sin el pecho. Mi hijo que no podía vivir sin su teta… Que se ponía nervioso e impaciente cuando llegabamos a casa por tomar su toma porque desde hacía tiempo teníamos pactado que la teta sólo se podía tomar en casa. 

Al tercer día vi que iba en serio, hasta le decía a los desconocidos que su mamá tenía las tetas rotas… Porque así es él de extrovertido, acaba de empezar a hablar y me mete en estas historias, no me quiero ni imaginar más adelante! Reconozco que lloré y sentí pena, sentía que había perdido mi bebé. Echaba de menos (y echo de menos) la lactancia. 

Sin lugar a dudas mi gran baza para el destete fue el embarazo. Había entrado en el segundo trimestre y según había leído la producción de leche disminuye o incluso desaparece. De ahí que mi hijo estuviera tan convencido de que la teta estaba rota, si no, no hubiera sido tan sencillo y seguro que hubiera sido prologada durante mucho tiempo. 

Sin embargo al final me he quedado sin lactancia y sin embarazo. Un duro golpe que me va a costar mucho tiempo para aceptarlo. Además, desde que estuve en el hospital Lucero no quiere dormir sólo en su habitación y ha vuelto a nuestra cama… Pero no me importa, me encanta que se duerma acurrucado y con su mano en mi pecho. Ya volverá a su cama cuando él quiera, sin prisas. 

 Espero que mi experiencia pueda ayudar a otras madres. ¿Qué experiencia tenéis? ¿Habéis vivido un destete? Por cierto, para que luego digan que se despiertan más veces con el pecho… ¡Lucero sigue con los mismos despertares!

Mi segundo legrado. 

Cuando oyes hablar de abortos y a ti no te ha pasado te parecen experiencias muy lejanas, raras… Y de repente te estampas con la realidad y empiezan a aparecer casos de abortos, algunos bastante cercanos. No entiendo cómo hoy en día sigue siendo un tema tan tabú. Parece que la sociedad te exija seguir adelante como si no hubiera pasado nada. ¡¡Pero no señores!! Quiero llorar y necesito llorar. Necesito seguir mi duelo.

Ya expliqué el aborto de mis mellizas, entrada que ni he querido volver a leer por no recordar. Sin embargo, la vida me preparaba otro duro golpe que me haría volver a los mismos escenarios tan sólo 8 días después de mi alta.

Los días posteriores a mi aborto fueron horribles. Me encontraba débil debido a la anemia y el cocktail hormonal. Además estaba siendo muy cruel, sobretodo con mi marido… Y a pesar de ello él me contestaba con cariño: “Se que estás mal y me da igual lo que me digas, te quiero”. Lucero que ya dormía en su habitación, no quería separarse de mi y había vuelto a hacer colecho con nosotros. Yo me sentía mal porque no podía seguir su ritmo pero lo intentaba. 

Cuando parecía que dejaba de sangrar, volvía a hacerlo de golpe. No sabía si eso era normal, y no quería ni preguntar. Sin embargo ese día me encontraba más cansada de lo habitual y sólo quería cama. Estaba sola con el niño, mi marido estaba trabajando lejos de la ciudad y llamé a una amiga pidiendo ayuda. Enseguida se presentó en mi casa y dijo que nos íbamos a urgencias. Yo no quería volver a revivir la experiencia y renegaba. Llamé a la señora de confianza que nos cuida a Lucero cuando está enfermo y nos fuimos al hospital. Pensé que sería ir y volver, pero no iba a salir hasta 4 días después.

Lloré nada más entrar, me encontraba en el escenario de mi pesadilla. Me atendió precisamente mi ginecólogo de la mutua que estaba de guardia y todavía no se había enterado de mi historia. Ese hombre que relacionaba con noticias buenas y acudía con ilusión a sus citas. Me desplomé de nuevo. Sabían ya por los cultivos, cuál había sido mi asesino: “Haemophilus Influenzae”. Una bacteria que muy rara vez causa infecciones en gestaciones. Con una incidencia de 0,5 entre 100.000 mujeres. Pero yo… “Había tenido mala suerte”. Se hospedó en una placenta y provocó el aborto de ambas. Además fue totalmente asintomática antes del episodio.

Me hicieron una ecografía, lloré al ver la pantalla vacía y no paraban de repetir “Ahí está”. Quedaba todavía un resto en mi útero de placenta que mi cuerpo intentaba expulsar y no podía.  Se supone que no lo vieron en la anterior legrado porque se preocuparon más en controlar mi sangrado y después pensaron que eran coágulos. Me dijeron que tenían que ponerme tandadas de antibióticos y necesitaba un segundo legrado. Tenía infección.

Me reí en plan psicópata. Sola con varios profesionales. No podía estar pasándome a mi, qué broma de tan mal gusto me estaba gastando la vida. Cuando era tan feliz. 

Mi marido acudió en cuanto pudo. Pero le pedí que volviera con nuestro hijo, él nos necesitaba y al menos que lo tuviera a él para fingir un poco de normalidad. Mis padres ya estaban viajando a mi ciudad para estar conmigo.

Al día siguiente me subieron a quirófano. Esta vez estaba más consciente, la anterior los recuerdos los tenía más borrosos supongo que por la pérdida tan reciente. Tenía mucho frío y sobretodo miedo de que fuera mal y no ver a mi hijo, del que ni me había despedido. Me ataron con los brazos en cruz, me pusieron una mascarilla… 

Cuando desperté lo primero que miré es si tenía alguna sonda entre mis piernas. Sólo tenía una vía nueva en la otra mano. Me fijé a mi alrededor, estaba en la misma sala de reanimación donde iban los bebés recién nacidos con sus padres. Escuchaba llorar un bebé de fondo, pero esta vez no estaba “sola” en mi dolor. A ambos lados tenía unas mujeres todavía más desorientadas que yo, estaban tristes, ellas tampoco estaban por un buen motivo en reanimación.

En cuanto me vieron que me movía se acercó una ginecóloga. Me dijeron que habían tenido una complicación (¿¿¿Otra vez???) y que había perdido de nuevo mucha sangre, aunque esta vez me habían podido controlar. Cómo no era normal que siguiera sangrando habían decidido hacerme una histeroscopia para hacerme un diagnóstico diferencial por si tenía algún mioma. Pero se encontraron que tenía como un granulado de restos, así que me tuvieron que legrar de nuevo todo el útero. Por suerte no había miomas y de paso habían comprobado que mis trompas no habían quedado ocluidas.

Dos días después volví a casa con la condición de que me trataran como una princesa. Tengo anemia grave, sigo con antibióticos durante una semana y hierro por tres meses. Sigo sangrando, pero muy poco y me han explicado que es probable que se me pueda juntar con la regla porque mi cuerpo cuenta el aborto como el principio del ciclo, no el segundo legrado.

Y lo paradójico es que a pesar de lo mal que lo he pasado, deseo con todas mis fuerzas volver a intentarlo, volver a ser madre. Quiero ver que me viene la regla, que mi cuerpo vuelve a la normalidad, que no tendré secuelas. Sin embargo los ginecologos me han dicho que mi útero no debería pasar por un nuevo embarazo hasta pasado medio año. Me parece una eternidad. Iba a tener mi familia numerosa en febrero. ¿Me costará quedarme embarazada? ¿Mi útero tendrá problemas? 

Ahora voy a intentar disfrutar de los intensos dos años de mi hijo. El dolor es el mismo, tengo que fingir sonrisas pero él es mi motor, el único que evita que me hunda. 

Ecografía 12 semanas en embarazo gemelar.

Se puede decir que hemos superado la etapa con más riesgo de aborto. Mis mellizos se han agarrado fuerte y están creciendo a la par, lo cual es muy buena señal porque sólo hay un 1mm de diferencia entre ellos. 

Sin embargo… Todavía me cuesta creer que tengo dos vidas dentro de mi! Además no estoy prestando casi atención al embarazo porque ando detrás de un preadolescente de casi 2 años.  

La ecografía de las 12 semanas fué igual que lo que escribí en mi anterior embarazo. Con la diferencia de que había dos estudiantes y aprovecharon a dar clase intensiva (Y yo encantada). Mis mellizos están genial.  Al final de la visita me derivaron a embarazo de riesgo, simplemente porque es gemelar. Ahora me visitará el ginecólogo y me harán ecografías cada mes, en lugar de sólo las tres que hacen por el embarazo normal. 

Además esta vez tengo mutua, así que me están mirando por ambos sitios a la vez. Pero en la mutua sólo me repetiré las ecografías principales, si no me parecen demasiadas ecografías. 

Lo que más estoy escuchando en las revisiones es “Embarazo bicorial biamniótico”. Es decir, dos placentas y dos sacos amnióticos. Entre los embarazos gemelares son los de menos riesgo.

Y aquí os dejo una foto de mis mellizos en ecografía 2d. Las ecografías normales no hay manera de distinguir nada! 

Ya se que me direis… Ese es un chico!!! Pero lo que se ve entre las piernas de uno es el “tubérculo genital”. Todavía no está definido y “eso” puede convertirse en un clítoris o un pene. En mi caso ningún ginecólogo ha querido mojarse todavía con el sexo… Aunque tenemos convencida a la mitad de la gente de que tras ver la foto aseguran que es un niño.
¿A alguien le han predecido el sexo con estas semanas? 

¿A por el hermanito?

Y de repente entran unas ganas terribles de aumentar la familia… Lo hablo con mi marido y también está deacuerdo. 

Ambos nos llevamos con nuestros respectivos hermanos muchos años, nos gustaba la idea de que Lucero se llevara poco con el suyo.  Sabemos que va a ser una locura porque nuestro peque es muy muy intenso pero total… Ya no sabemos lo que es dormir y sus rabietas son de campeonato,  no puede ser mucho peor…

Así que decidimos empezar a buscar con tranquilidad,  sin agobios y… damos de pleno en el primer ciclo. 

Como tenía “palitos” de la última vez y me podía la curiosidad me hice un test a tres días antes de que tuviera que venir la regla ¡¡Y sorprendentemente ya se veía perfectamente una sombra!!

Ilusión mucha Ilusión.  Aunque mezclada con una pizca de miedo.  Álex se llevaría 2 años y medio con su hermano, me hubiera gustado un poco más. ¿Cómo reaccionará?

A las cinco semamas acudimos al ginecólogo para ver si todo está en su sitio con la idea de comunicarlo pronto en mi trabajo ya que tengo riesgo químico y biológico. Sabíamos que no se verían aún los embriones pero esta vez lo comunicariamos antes en lugar de intentar ser más prudentes. Lo que tenga que pasar pasará. 

Y nada más introducir el ecógrafo se ven dos sacos. “¡¡¡¡HAY DOS!!!!”

El remirar el ginecólogo, nos dice que se ve claramente que he ovulado a la vez del ovario izquierdo y derecho. Son mellizos.

Me puse a llorar. Sentí que me faltaba el aire, me ahogaba. Tenía mucho miedo. No se me había pasado por la cabeza esa situación. Soy muy de planear y descuadraba todos mis esquemas. ¿Familia numerosa? ¿Serán prematuros? ¿Cómo me organizaré si con uno me falta tiempo? ¿Cómo meto 3 sillas en un seat leon? Y así está mi cabeza sin parar de pensar desde la noticia.

El ginecólogo siendo prudente, nos dijo que era muy pronto que a veces se pierde uno, pero que en principio todo se veía bien. Han pasado 2 semanas desde la noticia y aún no me hago a la idea. Estoy deseando ver cómo va todo por ahí dentro en la próxima ecografía. Por lo pronto no paro de buscar experiencias de mamas 3×2 por internet.  

¿Alguien con un caso similar? ¿Algún consejo para una futura posible trimadre?

 

Mi parto (I parte)

Estaba de 39+2. Me analizaba todos los síntomas, pero no había notado todavía ninguna contracción ni falsa alarma. Ese día dormí muy mal debido a los problemas de insomnio que tuve los últimos días.  La razón no la tengo clara, ya no hacía un calor excesivo y tampoco me encontraba mal, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas a lo que estaba por venir.

Desde hacía unos días estaba echando un moco muy espeso amarillento.  Lo comenté a la comadrona y me dijo que podía ser ya el tapón mucoso.  Pero ese día también fue de color marrón… ¡¡No había dudas!!  El momento se acercaba (y mi nerviosismo también).

Yo seguí con mis rituales,  estaba muy activa y quería acabar todo lo pendiente por si a caso. También me hacía cada tarde el masaje perineal con la esperanza de ahorrarme la famosa episiotomía (¡¡¡ayyy que ilusa fui!!!).

Durante todo el embarazo asistí a clases de yoga. Me fueron muy bien para la espalda y suelo pélvico. No eran específicas para embarazadas pero la profesora me adaptaba algunos ejercicios cuando eran contraindicados para mi, sobretodo al final del embarazo. La profesora al terminar la clase me dijo: Esta misma noche te pondrás de parto, se te nota en la cara y tengo un presentimiento.

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Por la tarde continúe con mi rutina en casa y también hice ejercicios con la pelota de pilates. Cenamos y nos echamos a dormir… ¡Como siempre sin poder pagar ojo!  Cuando era la 1 de la mañana me fui al sofá para ver si cambiando de sitio me concentraba más y de repente… ¡¡¡Pshhhh!!!

¿¿Me he hecho pis?? Me incorporo y me siento húmeda, había sido muy poco.  Pienso que habré tenido un escape de orina pero me extraña porque no había tenido antes. Me voy al baño y de repente cae todo. ¡¡Ya no había dudas, había roto aguas!! ¡Como en la películas!  Inspecciono rápidamente el color y era transparente.

Voy a mi pareja, se levanta de un salto y empieza a preparar un montón de cosas “por si a caso “. Yo aprovecho para ir a ducharme y así me relajo.  Mientras pensaba que cómo iba a aguantar si llevaba 24h sin dormir.

A las 2 de la mañana, nos vamos hacia el hospital porque ya no sabíamos esperar más.  Por mi parte no tenía ningún síntoma. En el hospital me ponen en monitores y con una especie de tira me confirman que he roto aguas. Después toca el famoso tacto… Cuello de útero borrado,  pero aún quedan unos dos centímetros de canal. Dilatación cero… ¡¡Mi gozo en un pozo!! Como he roto aguas me dejan ingresada y me mandan para la habitación.  Allí intentamos dormir con poco éxito. 

Empiezo a notar como unos dolores de regla muy suaves y me emociono. Pero cada vez son más fuertes y ya no me hace tanta gracia.  Papá Laurel me cuenta las contracciones y empiezan a ser regulares… A las 6 me vuelven a mandar a monitores.  Tumbada las contracciones son más insoportables pero voy aguantando. Me dicen que estoy dilatada de 2cm y me vuelven a mandar a la habitación. A las 12h me volverán a mirar… ¡¡¡Me parece una eternidad que me digan esa hora!!! 

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En la habitación me dejan una pelota de pilates,  y empiezo a utilizarla según me enseñaron…  No me alivia mucho pero es mejor que estar tumbada.  Voy practicando respiraciones que me son de mucha ayuda y papá Laurel intenta hacerme una sesión de relajación que se había aprendido del yoga (venía con el texto y todo escrito para no perderse en el guión) pero yo le digo que no me apetece. Entonces decido meterme a la ducha con agua caliente directa a los riñones… Creo que estuve a remojo un par de horas, era lo que más me ayudaba. Eran las 11 de la mañana y no podía aguantar más.  Llamamos a las enfermeras,  me llevan a monitores y… ¡¡¡Me dicen que estoy dilatada de casi 7cm!!!  En ese momento sólo acertaba a decir… ¡¡¡EPIDURAL!!!!

Continuará…