Mi primer susto (y espero que el último)

Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema,  pero entre el trabajo, cansancio y el calor no encontraba momento para meterme por aquí. 

Ocurrió en la semana 26. Justo ese mismo día había ido a la revisión del ginecólogo de la Seguridad Social, lo mismo que hace la matrona, pero ese día tocaba en el hospital para decirme de paso los resultados de la curva del azúcar (que salieron perfectos) ,  llevé como siempre mi tubito de orina y con una tira reactiva me dijeron que todo estaba bien.  Me pesaron, tomaron la tensión y me hicieron una ecografía aunque no tocaba, pero por suerte ese día la ginecóloga le apeteció hacérmela… ¡Yo encantada porsupuesto!  Miró a grandes rasgos y se centró un poco más en su corazón y en el cordón umbilical,  después intentó buscar su perfil, pero a mi niño no le gustan las cámaras y fue imposible. 

Me dijeron que todo estaba perfecto y que siguiera así. 

Pero al poco de salir me empezó a doler el costado derecho,  al principio parecía más bien como si fueran gases.  Estaba en el trabajo y me costaba centrarme en mi faena porque el dolor iba a más. 

Casualidades de la vida esa misma tarde tenía clase de educación maternal ya que mi matrona se iba de vacaciones en julio y me adelantó un par de clases antes de irse.  Así que fui tranquila porque podría preguntarle,  además estaba convencida de que eran gases porque esa misma mañana me habían mirado.

Al  terminar la clase se lo comenté y me miró preocupada.  Tuvo poco tacto la verdad y me dijo que ahí estaba el apéndice. Me preguntó si tenía algún síntoma más.  Decidió hacerme una petición para un análisis de orina porque era lo único que podía hacer por su parte.  Me dijo que si al día siguiente seguía con el dolor fuera a urgencias.

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El dolor según acababa el día fue a más y a más… Andaba doblada. Me empezó a entrar la paranoia de que podía ser apendicitis,  como no podía dormir busqué por ínternet (¡¡ERROR!!) y todavía me ponía más nerviosa.  Me puse a llorar pensando que le pudiera pasar algo a mi pequeño y mi marido (un santo) no sabía que hacer ya conmigo. Me quería llevar a urgencias pero de repente me vestía para ir y a los cinco minutos decidía que mejor esperar a la mañana.  ¡¡Estaba bipolar perdida!!

A primera hora de la mañana directa a urgencias, no podía andar derecha y me dolía un montón el costado derecho. Al minuto de llegar ya me pasaron a monitores. El personal de allí era puro encanto. Estoy muy agradecida, llegué muy nerviosa y enseguida me relajaron. Aunque no es precisamente la mejor manera de conocer el sitio donde daré a luz, me he quedado muy tranquila conociendo ya el lugar y al personal.

Me prepararon para monitores… Había oído muchas veces hablar de ellos, pero no sabía exactamente en qué consistía.  Me dijeron que lo primero que querían comprobar era el bienestar fetal y si tenía contracciones,  ya que los dolores podían desencadenarlas y tener un parto prematuro.

Estuve unos 30 minutos que se me pasaron relativamente rápido por mi pequeño.  No paraba de moverse y justo golpeaba donde estaban los dos sensores ¡Parecía que estaba tocando la batería! Las matronas en broma me comentsban que dijera a mi niño que se parara que así no podían tomar bien el registro.

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Al terminar me dijeron que no tenía ninguna contracción y el bebé estaba perfecto.  Ahora tocaba esperar los resultados de los análisis,  hasta que no los tuvieran el ginecólogo no me iba a mirar.  Como trabajo en el mismo edificio decidí volver a mi puesto para hacer lo que pudiera sentada y así estaría distraída.  La ginecóloga me llamaría por teléfono cuando tuvieran todos los resultados.  Y así pasaron 4 interminables horas…

El resultado… INFECCIÓN DE ORINA. No acaba de estar muy convencida, justo el día anterior con las tiras me la habían mirado y no tenía ningún síntoma más…  ¿Y por qué me dolía el costado derecho?

Me pasaron a la camilla y me miraron todo,  cuello de útero,  ecografía vaginal/abdominal y por último me palparon.  Con la palpación veía las estrellas según me apretaba. 

La ginecóloga me explicó que estaba todo bien.  Que según se ve tenía una infección de orina y sólo les preocupaba que el dolor me provocará contracciones,  pero no era el caso. Me recetó antibiótico pero que estuviera pendiente del cultivo de orina por si no era el adecuado ya que el antibiograma tarda unos días más en salir, pero no hizo falta. Si seguía con dolores al cabo de dos días que volviera.

En cuanto a mis dudas me dijo que a veces las tiras reactivas fallan y que el cuerpo de una embarazada es muy caprichoso, como todo cambia de sitio seguramente el dolor se me irradiaba a esa zona,  que a veces no hay sintomatologia de infección hasta que ya es dolor agudo.

Al día siguiente aún me dolía bastante pero iba a menos y dos después me encontraba perfectamente.

A día de hoy ya estoy de casi 32, todo ha ido perfectamente y crucemos los dedos para que siga así.  Se quedará como una anécdota más. 😉

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