Mi lucha, mi motivación.

Tengo abandonado el blog, pero en todo este tiempo he estado librando la experiencia más intensa de mi vida. Tal como prometí a Liela comienzo a compartir mi historia… Puedo adelantar que con final feliz 😉.

Mi embarazo fue idílico,  me encontré genial. Esperaba que el parto y postparto siguieran la misma sintonía. Sólo tuve problemas las dos últimas semanas,  me encontraba bien pero mi tensión se empezaba a disparar.  Cada día tenía control y fui un par de veces a urgencias por este motivo.

Estando de 39+2 rompí aguas a la 1 de la madrugada. Ese mismo día, el 9 de Septiembre a las 17:57 nacía mi pequeño milagrito. 

El parto se complicó.  Fue una mala experiencia y mi bebé también sufrió por ello.  Lo que no sabíamos es que lo peor todavía estaba por venir.

La famosa depresión postparto no ayudó en absoluto y gracias al apoyo de mi marido y mi familia he conseguido superarla.

No todo es tan negro, si me he animado a escribir ahora es porque pasados 21 días por fin me siento esperanzada y feliz. También algo culpable por no haber podido disfrutar los primeros días de vida de mi retoño.

En la siguientes entradas escribiré sobre mi experiencia.  Pero antes de acabar os dejo una foto de la personita que ha hecho que yo misma me sorprenda de mi fuerza de voluntad. 

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Muchas gracias por haber estado junto a mi en el embarazo.  Ahora toca vivir una nueva experiencia todavía más emocionante.

Avanzando hacia la recta final

Esta semana pasada me ha dejado colapsada de emociones.  El jueves fui muy muy feliz por el nacimiento de mi primera sobrina. Una niña preciosa que ya nació casi criada con 3900 kg. Se llevará con su primo alrededor de mes y medio,  casi nada. 

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Su precioso y enorme pie.

A marido se le cae la baba…  Y a mi viéndole a él. Queremos estar todo el rato con ella y estamos pendientes de nuevas fotos y WhatsApps con su progreso.  Somos conscientes de que ahora mis cuñados necesitan tiempo y contenemos como podemos las ganas.

Los próximos seremos nosotros…

Después del subidón me han venido los temores.  Llega el final y empiezo a ser más consciente de lo mucho que va a cambiar nuestra vida.  Ayer me entró ansiedad por primera vez a lo desconocido, lo que está por venir pero supe controlarla con pensamientos positivos. ¡Estoy muy ilusionada y de eso no hay duda alguna! Además tengo una pareja que es un sol y me está ayudando y apoyando en todo lo que necesito y más.

Eso sí…  El tercer trimestre del embarazo… ¡Qué pesadez! Por suerte he pasado el resto del embarazo sin complicaciones pero ahora la tripa empieza a abultar bastante, estoy torpe, me molesta la espalda, siento hinchadas las piernas a ratos, me cuesta encontrar la postura adecuada y me develo sin motivo cada noche varias veces.  ¡Es la recta final!

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Mi tripa.

Mañana tengo la ecografía del tercer trimestre.  La última eco si todo va bien de mi pequeño.  Espero poder escribir pronto más sobre la experiencia ;).

Sello de calidad: Velastisa Antiestrías

Para mi ha sido una gran ilusión ver que he sido seleccionada desde Madresfera  para probar la crema Velastisa Antiestrías de ISDIN.

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Velastisa Antiestrías ISDIN (23€ aprox. 250ml)

Además no podría haber llegado en mejor momento… Llevaba casi 7 meses sin que la gente se atreviera a preguntar si estaba embarazada y ahora de 8 parece que mi tripa (y mis pechos) se han empezado a poner al día. 

Lo que estaba utilizando hasta hace un mes era la crema nivea de bote azul de toda la vida y aceite de almendras.  Se supone que tengo una genética afortunada si sigo los pasos de mi madre. Ella en dos embarazos (el último de mellizas)  no le salió ninguna estría.  Peeeero…  También tengo parte de mi padre y de mi adolescencia me quedan en las caderas unas estrías para recordármelo.

La crema antiestrías Velastisa, me está gustando mucho, huele muy bien, no es pringosa y es de muy rápida absorción. Según explican activa la producción de colágeno y elastina potenciando la regeneración de los tejidos gracias a las propiedades de la Centella Asiática y el Aceite de Rosa Mosqueta.

Recomiendan aplicarla dos veces al día, preferiblemente después de la ducha y antes de acostarnos sobre las zonas mas distendidas de la piel: abdomen, nalgas, muslos…

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Los criterios a valorar del 1 al 5 son los siguientes:

Formato (4/5): Viene en un bote de 250ml lo suficientemente rígido para no deformarse y lo bastante elástico para que con una ligera presión te salga la crema que necesitas. Además al almacenarse hacia abajo nunca se forma aire al expulsar la crema. Quizás lo único malo de estos formatos es que cuando se acaban queda algo de producto en su interior y para poder aprovechar toda la crema que hay que cortarlo.

Perfume (5/5): Es perfume muy suave y sutil. Ideal para las embarazadas más sensibles con los olores. Me recuerda quizás a los perfumes de bebés.

Textura (5/5): Me resulta fresca,  lo cual para estas fechas va todavía mejor, además muy suave y ligera.

Absorción (5/5): Se absorbe al instante.  De hecho a veces se me olvida por donde me la he aplicado, además te puedes vestir tranquilamente al instante porque no mancha.

Eficacia (5/5): Este mes me está creciendo la tripa por momentos y en ningún momento he tenido sensación de tirantez y mi piel se nota hidratada. Esta crema también ayuda a reducir estrías anteriores, pero en mi caso las de la adolescencia son ya cicatrices (se quedan blancas) y esas no hay crema que las elimine, pero si son rosadas esta crema ayudaría a disimularlas.

Personalmente,  viniendo de Nivea y el aceite de almendras,  ahora me quedo sin dudarlo con Velastisa. Sirven igual y son mucho mas baratas, peeeero ya puedes darle con la mano para que se absorba. Además te quedarás con la ropa pegada y manchada de lo grasas que son si vas con prisas.

Y vosotras ¿Conocíais esta crema para las estrías?  ¿Qué utilizáis?

Mi primer susto (y espero que el último)

Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema,  pero entre el trabajo, cansancio y el calor no encontraba momento para meterme por aquí. 

Ocurrió en la semana 26. Justo ese mismo día había ido a la revisión del ginecólogo de la Seguridad Social, lo mismo que hace la matrona, pero ese día tocaba en el hospital para decirme de paso los resultados de la curva del azúcar (que salieron perfectos) ,  llevé como siempre mi tubito de orina y con una tira reactiva me dijeron que todo estaba bien.  Me pesaron, tomaron la tensión y me hicieron una ecografía aunque no tocaba, pero por suerte ese día la ginecóloga le apeteció hacérmela… ¡Yo encantada porsupuesto!  Miró a grandes rasgos y se centró un poco más en su corazón y en el cordón umbilical,  después intentó buscar su perfil, pero a mi niño no le gustan las cámaras y fue imposible. 

Me dijeron que todo estaba perfecto y que siguiera así. 

Pero al poco de salir me empezó a doler el costado derecho,  al principio parecía más bien como si fueran gases.  Estaba en el trabajo y me costaba centrarme en mi faena porque el dolor iba a más. 

Casualidades de la vida esa misma tarde tenía clase de educación maternal ya que mi matrona se iba de vacaciones en julio y me adelantó un par de clases antes de irse.  Así que fui tranquila porque podría preguntarle,  además estaba convencida de que eran gases porque esa misma mañana me habían mirado.

Al  terminar la clase se lo comenté y me miró preocupada.  Tuvo poco tacto la verdad y me dijo que ahí estaba el apéndice. Me preguntó si tenía algún síntoma más.  Decidió hacerme una petición para un análisis de orina porque era lo único que podía hacer por su parte.  Me dijo que si al día siguiente seguía con el dolor fuera a urgencias.

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El dolor según acababa el día fue a más y a más… Andaba doblada. Me empezó a entrar la paranoia de que podía ser apendicitis,  como no podía dormir busqué por ínternet (¡¡ERROR!!) y todavía me ponía más nerviosa.  Me puse a llorar pensando que le pudiera pasar algo a mi pequeño y mi marido (un santo) no sabía que hacer ya conmigo. Me quería llevar a urgencias pero de repente me vestía para ir y a los cinco minutos decidía que mejor esperar a la mañana.  ¡¡Estaba bipolar perdida!!

A primera hora de la mañana directa a urgencias, no podía andar derecha y me dolía un montón el costado derecho. Al minuto de llegar ya me pasaron a monitores. El personal de allí era puro encanto. Estoy muy agradecida, llegué muy nerviosa y enseguida me relajaron. Aunque no es precisamente la mejor manera de conocer el sitio donde daré a luz, me he quedado muy tranquila conociendo ya el lugar y al personal.

Me prepararon para monitores… Había oído muchas veces hablar de ellos, pero no sabía exactamente en qué consistía.  Me dijeron que lo primero que querían comprobar era el bienestar fetal y si tenía contracciones,  ya que los dolores podían desencadenarlas y tener un parto prematuro.

Estuve unos 30 minutos que se me pasaron relativamente rápido por mi pequeño.  No paraba de moverse y justo golpeaba donde estaban los dos sensores ¡Parecía que estaba tocando la batería! Las matronas en broma me comentsban que dijera a mi niño que se parara que así no podían tomar bien el registro.

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Al terminar me dijeron que no tenía ninguna contracción y el bebé estaba perfecto.  Ahora tocaba esperar los resultados de los análisis,  hasta que no los tuvieran el ginecólogo no me iba a mirar.  Como trabajo en el mismo edificio decidí volver a mi puesto para hacer lo que pudiera sentada y así estaría distraída.  La ginecóloga me llamaría por teléfono cuando tuvieran todos los resultados.  Y así pasaron 4 interminables horas…

El resultado… INFECCIÓN DE ORINA. No acaba de estar muy convencida, justo el día anterior con las tiras me la habían mirado y no tenía ningún síntoma más…  ¿Y por qué me dolía el costado derecho?

Me pasaron a la camilla y me miraron todo,  cuello de útero,  ecografía vaginal/abdominal y por último me palparon.  Con la palpación veía las estrellas según me apretaba. 

La ginecóloga me explicó que estaba todo bien.  Que según se ve tenía una infección de orina y sólo les preocupaba que el dolor me provocará contracciones,  pero no era el caso. Me recetó antibiótico pero que estuviera pendiente del cultivo de orina por si no era el adecuado ya que el antibiograma tarda unos días más en salir, pero no hizo falta. Si seguía con dolores al cabo de dos días que volviera.

En cuanto a mis dudas me dijo que a veces las tiras reactivas fallan y que el cuerpo de una embarazada es muy caprichoso, como todo cambia de sitio seguramente el dolor se me irradiaba a esa zona,  que a veces no hay sintomatologia de infección hasta que ya es dolor agudo.

Al día siguiente aún me dolía bastante pero iba a menos y dos después me encontraba perfectamente.

A día de hoy ya estoy de casi 32, todo ha ido perfectamente y crucemos los dedos para que siga así.  Se quedará como una anécdota más. 😉

¡Por fin tengo tiempo para mi!

Hacía mucho tiempo que no publicaba una entrada en el blog,  junio ha sido un mes muy intenso. No he tenido tiempo para nada y de este mes tendría varias entradas para publicar, pero mi agotamiento físico y mental era tal por las tardes que al volver de trabajar no me apetecía nada.

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El motivo por el que por fin tengo más tiempo , es que ya no trabajo por riesgo laboral. Me tendrían que haber dado esta suspensión hace tiempo, pero por cabezonería mía, situación laboral complicada y      problemas con la gestión del papeleo retrasó esta circunstancia más de lo que se debía. Al final de este periodo de gestión padecía mucho estrés, no se avanzaba, veía que hacía cosas que podían ser perjudiciales para mi bebé y la insistencia de la gente de mi alrededor que me decía si no tenía miedo por mi pequeño… Me sentía mala madre. 

Dentro de lo que cabe estoy teniendo la suerte (y cruzo los dedos) de estar llevando un buen embarazo, a excepción de un susto que explicaré en una futura entrada. Sin embargo el peso de las semanas empieza a hacer mella.  Por si a alguien le interesa pongo aquí un esquema sacado de la página de la Seguridad Social del proceso que he llevado a cabo para poder al fin estar tranquila:

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En mi caso al trabajar en un laboratorio, tenía riesgo físico, biológico y químico. No se trata de una baja, es una suspensión de empleo, en la que la mutua paga el 100% de tus retribuciones hasta el día del nacimiento. Así que si existen riesgos en vuestros puestos de trabajo, ser más espabiladas que yo, dejar de lado circunstancias personales y solicitarlo cuanto antes, es un derecho. Lo más normal es que no ocurra nada, pero hay que prevenir y si de casualidad sucediera algo… El sentimiento de culpabilidad me acompañaría el resto de mi vida.

¡Ahora empiezo una nueva etapa nueva! La última de mi embarazo. Quedan poco más de dos meses que voy a dedicar exclusivamente a nosotros. 

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Embarazada y de viaje

Hace ya unos cuantos días que nos fuimos mi marido y yo de viaje a Turquía. Había prometido contar mi experiencia y como dicen que más vale tarde que nunca, hoy me he animado a contar mi experiencia. Así de primeras os puedo decir que… ¡No me arrepiento!

El año anterior estuvimos a punto de viajar a este destino, pero por diferentes motivos, al final no pudo ser y nos quedamos con las ganas. Este año, la situación era muy diferente, podíamos hacerlo pero estaba embarazada. Los dos estábamos con la idea, pero hasta que no nos confirmaron que todo iba bien en la semana 12 de embarazo no nos decidimos a reservar. La mejor fecha coincidía con mi semana 21, que según había leído era un momento idóneo. Al comienzo del segundo trimestre las posibles molestias suelen desaparecer, se tiene más vitalidad  y la tripa todavía no es un gran impedimento. Además justo coincidía que cinco días antes me iban a hacer la ecografía morfológica, un motivo más por el que podría irme más tranquila de viaje.

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La impresionante Santa Sofía.

Contratamos una ofertaza en una agencia de internet de un tour por Turquía. Estaba casi todo organizado, normalmente vamos por libre, pero en mi estado quería tener cero complicaciones y tener todo atado. Después lo primero que me preocupó fue contratar un buen seguro de viaje a todo riesgo. 

Generalmente las aseguradoras ofrecen una cobertura hasta la semana 28 del embarazo aproximadamente, poco más de 6 meses, pues consideran que una mujer embarazada que viaja después de la semana 30, tiene un mayor riesgo de parto prematuro y por consiguiente no es recomendable. Hay que leer bien la letra pequeña de las aseguradoras. En mi caso, básicamente era muy similar a la que se tiene en un seguro de viajes normal, es decir, responsabilidad médica, perdida de equipaje y cancelación.

Mi ginecólogo y mi matrona evaluando mi historial médico, la etapa de gestación, mis antecedentes y destino, me aseguraron que no suponía ningún riesgo el viaje. Algo que en cada consulta recordé, no podía evitar sentirme insegura. Sin embargo, me incidieron en que recordara hidratarme, moverme, cuidar mi alimentación y llevar protección solar.  

Para viajar en avión las restricciones suelen ser las mismas que las de la cobertura del seguro. Te permiten viajar sin problemas normalmente hasta la semana 28 de embarazo (Mejor consultar antes del viaje las aerolíneas). Es conveniente llevar un certificado médico donde aparezcan las semanas de gestación y el visto bueno para realizar el viaje. En mi caso, no me hizo falta este certificado, a mis 21 semanas el ginecólogo consideró que simplemente con mi cartilla de embarazo era suficiente viajar. La verdad, es que en el viaje de ida todavía no era muy evidente mi tripa y… ¡Ni se daban cuenta de que estaba embarazada! En cambio 7 días después, mi tripa pegó un cambio radical y ya me cedieron el paso en las colas.

Otro tema que me preocupaba eran los arcos de detección de metales de los aeropuertos y después de mucho informarme me quedó claro que son totalmente inocuos y no suponen peligro alguno ni para tu salud ni para la de del bebé. La exposición a estas ondas es similar o incluso menor que la que tenemos en nuestro entorno habitual a través de ordenadores, microondas, telefonía, radiación solar, etc.

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En Turquía me sentí muy segura. Era un país limpio y aunque mi vejiga todavía no me jugaba malas pasadas, había baños por todas partes. La gente fue muy amable conmigo, y todavía más hacia el final del viaje cuando comenzó a hacerse evidente mi barriga de embarazada. Lo único malo fue que hicimos demasiados kilómetros en coche, es un país muy extenso y nuestro programa de viaje por querer abarcar muchas localizaciones, implicaba meterse unos buenos madrugones y horas en la carretera para visitar lo máximo posible.

Me quedé con las ganas de hacer el viaje en globo en Capadocia. Al estar embarazada viajar en globo lo tenía prohibido, sin embargo me conformé con las maravillosas vistas desde el suelo y mi marido se encargó de hacerme un buen reportaje de fotos. Diría que sólo fue eso lo que me diferenció de un viajero normal, aguanté con el mismo ritmo el viaje, e incluso me puse a gatear para entrar por galerías de la ciudad subterránea.

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Amanecer en globo.

Además mi pequeño no paró de recordarme en todo el viaje con sus pataditas cada vez más fuertes que todo iba bien. Creo que también le gustó el viaje. El próximo ya lo disfrutará desde fuera.

Ecografía de las 20 semanas

La ecografía morfológica,  se realiza en el segundotrimestre del embarazo, a las 20 semanas de gestación, sirve para valorar la estructura del feto y su biometría (su forma y sus proporciones), para conocer si el bebé se está desarrollando con normalidad, así como para excluir malformaciones.

Justamente ese día cumplía las 20 semanas, el ecuador del embarazo. Me desperté nerviosa, tenía cita a las 10:30 y me fui a trabajar. Como me realizaban la prueba en el mismo centro hospitalario donde trabajo esas dos horas y media se me hicieron eternas, no paraba de mirar el reloj… Mientras notaba como mi pequeñín se estaba montando una fiesta dentro de mi. Me tocaba la tripa y le decía “¡¡¡Shhhh a dormir!!!”. Pero… por lo pronto no me ha salido muy obediente. Llegó la hora de la ecografía y mis sospechas se cumplieron… ¡Era la hora de la siesta, no se iba a mover ni a golpes!

Venía con todo estudiado, 24 horas sin echarme ningún tipo de crema y media hora antes de la ecografía me había tomado un zumo y un dulce. Además Papá Laurel se conocía esta historia y no paraba de recordarlo para evitar que nos pasara lo mismo que en la última ecografía.

Me atendieron rápido. Esta vez un ginecólogo bastante joven y serio. Esperaba que me pesaran y me tomaran la tensión pero no lo hicieron, directamente me dieron un formulario de consentimiento informado para firmarlo en el cual se explicaba que no se hacían responsables si más adelante se encontraban otras anomalías. Después de firmar, inmediatamente a la camilla. El ginecólogo no quería perder tiempo, pero no él no sabía que a mi pequeño le gusta ponerlo difícil como ya hizo en la ecografía de las 12 semanas. 

La primera imagen fue esta:

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¿Qué soy?

Y lo primero que dijo el ginecólogo “Es un niño”. Menos mal que no soy de las que quiero saber el sexo por sorpresa, porque con mi bebé por muy poco que entiendas de ecografías no deja lugar a dudas… A día de hoy tengo más fotos de sus partes bajas que de su cara.

Después continuó tomando medidas, buscando sus órganos y describiendo en voz alta a toda velocidad para que registrara la información la enfermera. No paraba de decirme que me relajara, que estaba tensa y no se podía ver bien. A los 10 minutos llegó la hora de comprobar la cabeza/cara y… estaba de tal manera que era imposible de mirar. Después de un minuto de golpes e intentos nos dice: “Volver la semana que viene”. Mi marido y yo nos miramos con cara de susto y le digo que la semana que viene íbamos a estar de viaje, que nos era imposible, a lo que él contesta que dos semanas sería muy tarde para la valoración. Me indigno mucho y le digo que insista o que vuelvo en otro momento u otro día de la semana, que además trabajo en el mismo centro.

Me hace caso y por obra de magia mi pequeño se gira. ¡Igual fuero los nervios que le hicieron sentir incómodo!. Por fin vemos su perfil (borroso), toma las medidas y nos dice que todo parece estar correcto. De todas formas, en el informe destaca un punto: “Limitada exploración ultrasónica por mala transmisión materna”. Os parecerá una tontería pero este apunte me hace sentir culpable, como si por mi culpa no le pudieran revisar bien. No me explicó el motivo, yo deduzco que igual es porque estaba tensa…

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Ecografía de su perfil no muy nítida.

Me incorporé y la enfermera me dio junto con el informe un consentimiento informado de donación de sangre de cordón umbilical. Me dijo que me lo leyera detenidamente y si estaba de acuerdo lo llevara conmigo el día del parto. Le pregunté si necesitaba algún certificado médico si quería viajar, a lo que me contestó que no hacía falta si estaba de menos de 28 semanas. ¡Y así fue! Cinco días después nos fuimos de Viaje a Turquía muy tranquilos porque nos habían dicho que todo transcurría correctamente.

Al llegar a casa por la tarde no pude evitar sacar mi vena friki y pintarme con ayuda de mi hermana un “Loading 50%” en la tripa. Había visto esta imagen miles de veces y tenía unas ganas increíbles de hacerme una del estilo.

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