Mi primer susto (y espero que el último)

Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema,  pero entre el trabajo, cansancio y el calor no encontraba momento para meterme por aquí. 

Ocurrió en la semana 26. Justo ese mismo día había ido a la revisión del ginecólogo de la Seguridad Social, lo mismo que hace la matrona, pero ese día tocaba en el hospital para decirme de paso los resultados de la curva del azúcar (que salieron perfectos) ,  llevé como siempre mi tubito de orina y con una tira reactiva me dijeron que todo estaba bien.  Me pesaron, tomaron la tensión y me hicieron una ecografía aunque no tocaba, pero por suerte ese día la ginecóloga le apeteció hacérmela… ¡Yo encantada porsupuesto!  Miró a grandes rasgos y se centró un poco más en su corazón y en el cordón umbilical,  después intentó buscar su perfil, pero a mi niño no le gustan las cámaras y fue imposible. 

Me dijeron que todo estaba perfecto y que siguiera así. 

Pero al poco de salir me empezó a doler el costado derecho,  al principio parecía más bien como si fueran gases.  Estaba en el trabajo y me costaba centrarme en mi faena porque el dolor iba a más. 

Casualidades de la vida esa misma tarde tenía clase de educación maternal ya que mi matrona se iba de vacaciones en julio y me adelantó un par de clases antes de irse.  Así que fui tranquila porque podría preguntarle,  además estaba convencida de que eran gases porque esa misma mañana me habían mirado.

Al  terminar la clase se lo comenté y me miró preocupada.  Tuvo poco tacto la verdad y me dijo que ahí estaba el apéndice. Me preguntó si tenía algún síntoma más.  Decidió hacerme una petición para un análisis de orina porque era lo único que podía hacer por su parte.  Me dijo que si al día siguiente seguía con el dolor fuera a urgencias.

image

El dolor según acababa el día fue a más y a más… Andaba doblada. Me empezó a entrar la paranoia de que podía ser apendicitis,  como no podía dormir busqué por ínternet (¡¡ERROR!!) y todavía me ponía más nerviosa.  Me puse a llorar pensando que le pudiera pasar algo a mi pequeño y mi marido (un santo) no sabía que hacer ya conmigo. Me quería llevar a urgencias pero de repente me vestía para ir y a los cinco minutos decidía que mejor esperar a la mañana.  ¡¡Estaba bipolar perdida!!

A primera hora de la mañana directa a urgencias, no podía andar derecha y me dolía un montón el costado derecho. Al minuto de llegar ya me pasaron a monitores. El personal de allí era puro encanto. Estoy muy agradecida, llegué muy nerviosa y enseguida me relajaron. Aunque no es precisamente la mejor manera de conocer el sitio donde daré a luz, me he quedado muy tranquila conociendo ya el lugar y al personal.

Me prepararon para monitores… Había oído muchas veces hablar de ellos, pero no sabía exactamente en qué consistía.  Me dijeron que lo primero que querían comprobar era el bienestar fetal y si tenía contracciones,  ya que los dolores podían desencadenarlas y tener un parto prematuro.

Estuve unos 30 minutos que se me pasaron relativamente rápido por mi pequeño.  No paraba de moverse y justo golpeaba donde estaban los dos sensores ¡Parecía que estaba tocando la batería! Las matronas en broma me comentsban que dijera a mi niño que se parara que así no podían tomar bien el registro.

image

Al terminar me dijeron que no tenía ninguna contracción y el bebé estaba perfecto.  Ahora tocaba esperar los resultados de los análisis,  hasta que no los tuvieran el ginecólogo no me iba a mirar.  Como trabajo en el mismo edificio decidí volver a mi puesto para hacer lo que pudiera sentada y así estaría distraída.  La ginecóloga me llamaría por teléfono cuando tuvieran todos los resultados.  Y así pasaron 4 interminables horas…

El resultado… INFECCIÓN DE ORINA. No acaba de estar muy convencida, justo el día anterior con las tiras me la habían mirado y no tenía ningún síntoma más…  ¿Y por qué me dolía el costado derecho?

Me pasaron a la camilla y me miraron todo,  cuello de útero,  ecografía vaginal/abdominal y por último me palparon.  Con la palpación veía las estrellas según me apretaba. 

La ginecóloga me explicó que estaba todo bien.  Que según se ve tenía una infección de orina y sólo les preocupaba que el dolor me provocará contracciones,  pero no era el caso. Me recetó antibiótico pero que estuviera pendiente del cultivo de orina por si no era el adecuado ya que el antibiograma tarda unos días más en salir, pero no hizo falta. Si seguía con dolores al cabo de dos días que volviera.

En cuanto a mis dudas me dijo que a veces las tiras reactivas fallan y que el cuerpo de una embarazada es muy caprichoso, como todo cambia de sitio seguramente el dolor se me irradiaba a esa zona,  que a veces no hay sintomatologia de infección hasta que ya es dolor agudo.

Al día siguiente aún me dolía bastante pero iba a menos y dos después me encontraba perfectamente.

A día de hoy ya estoy de casi 32, todo ha ido perfectamente y crucemos los dedos para que siga así.  Se quedará como una anécdota más. 😉

¡Por fin tengo tiempo para mi!

Hacía mucho tiempo que no publicaba una entrada en el blog,  junio ha sido un mes muy intenso. No he tenido tiempo para nada y de este mes tendría varias entradas para publicar, pero mi agotamiento físico y mental era tal por las tardes que al volver de trabajar no me apetecía nada.

image

El motivo por el que por fin tengo más tiempo , es que ya no trabajo por riesgo laboral. Me tendrían que haber dado esta suspensión hace tiempo, pero por cabezonería mía, situación laboral complicada y      problemas con la gestión del papeleo retrasó esta circunstancia más de lo que se debía. Al final de este periodo de gestión padecía mucho estrés, no se avanzaba, veía que hacía cosas que podían ser perjudiciales para mi bebé y la insistencia de la gente de mi alrededor que me decía si no tenía miedo por mi pequeño… Me sentía mala madre. 

Dentro de lo que cabe estoy teniendo la suerte (y cruzo los dedos) de estar llevando un buen embarazo, a excepción de un susto que explicaré en una futura entrada. Sin embargo el peso de las semanas empieza a hacer mella.  Por si a alguien le interesa pongo aquí un esquema sacado de la página de la Seguridad Social del proceso que he llevado a cabo para poder al fin estar tranquila:

image

En mi caso al trabajar en un laboratorio, tenía riesgo físico, biológico y químico. No se trata de una baja, es una suspensión de empleo, en la que la mutua paga el 100% de tus retribuciones hasta el día del nacimiento. Así que si existen riesgos en vuestros puestos de trabajo, ser más espabiladas que yo, dejar de lado circunstancias personales y solicitarlo cuanto antes, es un derecho. Lo más normal es que no ocurra nada, pero hay que prevenir y si de casualidad sucediera algo… El sentimiento de culpabilidad me acompañaría el resto de mi vida.

¡Ahora empiezo una nueva etapa nueva! La última de mi embarazo. Quedan poco más de dos meses que voy a dedicar exclusivamente a nosotros. 

image

 

Embarazada y de viaje

Hace ya unos cuantos días que nos fuimos mi marido y yo de viaje a Turquía. Había prometido contar mi experiencia y como dicen que más vale tarde que nunca, hoy me he animado a contar mi experiencia. Así de primeras os puedo decir que… ¡No me arrepiento!

El año anterior estuvimos a punto de viajar a este destino, pero por diferentes motivos, al final no pudo ser y nos quedamos con las ganas. Este año, la situación era muy diferente, podíamos hacerlo pero estaba embarazada. Los dos estábamos con la idea, pero hasta que no nos confirmaron que todo iba bien en la semana 12 de embarazo no nos decidimos a reservar. La mejor fecha coincidía con mi semana 21, que según había leído era un momento idóneo. Al comienzo del segundo trimestre las posibles molestias suelen desaparecer, se tiene más vitalidad  y la tripa todavía no es un gran impedimento. Además justo coincidía que cinco días antes me iban a hacer la ecografía morfológica, un motivo más por el que podría irme más tranquila de viaje.

IMG_9481

La impresionante Santa Sofía.

Contratamos una ofertaza en una agencia de internet de un tour por Turquía. Estaba casi todo organizado, normalmente vamos por libre, pero en mi estado quería tener cero complicaciones y tener todo atado. Después lo primero que me preocupó fue contratar un buen seguro de viaje a todo riesgo. 

Generalmente las aseguradoras ofrecen una cobertura hasta la semana 28 del embarazo aproximadamente, poco más de 6 meses, pues consideran que una mujer embarazada que viaja después de la semana 30, tiene un mayor riesgo de parto prematuro y por consiguiente no es recomendable. Hay que leer bien la letra pequeña de las aseguradoras. En mi caso, básicamente era muy similar a la que se tiene en un seguro de viajes normal, es decir, responsabilidad médica, perdida de equipaje y cancelación.

Mi ginecólogo y mi matrona evaluando mi historial médico, la etapa de gestación, mis antecedentes y destino, me aseguraron que no suponía ningún riesgo el viaje. Algo que en cada consulta recordé, no podía evitar sentirme insegura. Sin embargo, me incidieron en que recordara hidratarme, moverme, cuidar mi alimentación y llevar protección solar.  

Para viajar en avión las restricciones suelen ser las mismas que las de la cobertura del seguro. Te permiten viajar sin problemas normalmente hasta la semana 28 de embarazo (Mejor consultar antes del viaje las aerolíneas). Es conveniente llevar un certificado médico donde aparezcan las semanas de gestación y el visto bueno para realizar el viaje. En mi caso, no me hizo falta este certificado, a mis 21 semanas el ginecólogo consideró que simplemente con mi cartilla de embarazo era suficiente viajar. La verdad, es que en el viaje de ida todavía no era muy evidente mi tripa y… ¡Ni se daban cuenta de que estaba embarazada! En cambio 7 días después, mi tripa pegó un cambio radical y ya me cedieron el paso en las colas.

Otro tema que me preocupaba eran los arcos de detección de metales de los aeropuertos y después de mucho informarme me quedó claro que son totalmente inocuos y no suponen peligro alguno ni para tu salud ni para la de del bebé. La exposición a estas ondas es similar o incluso menor que la que tenemos en nuestro entorno habitual a través de ordenadores, microondas, telefonía, radiación solar, etc.

IMG_0038
En Turquía me sentí muy segura. Era un país limpio y aunque mi vejiga todavía no me jugaba malas pasadas, había baños por todas partes. La gente fue muy amable conmigo, y todavía más hacia el final del viaje cuando comenzó a hacerse evidente mi barriga de embarazada. Lo único malo fue que hicimos demasiados kilómetros en coche, es un país muy extenso y nuestro programa de viaje por querer abarcar muchas localizaciones, implicaba meterse unos buenos madrugones y horas en la carretera para visitar lo máximo posible.

Me quedé con las ganas de hacer el viaje en globo en Capadocia. Al estar embarazada viajar en globo lo tenía prohibido, sin embargo me conformé con las maravillosas vistas desde el suelo y mi marido se encargó de hacerme un buen reportaje de fotos. Diría que sólo fue eso lo que me diferenció de un viajero normal, aguanté con el mismo ritmo el viaje, e incluso me puse a gatear para entrar por galerías de la ciudad subterránea.

IMG_9950

Amanecer en globo.

Además mi pequeño no paró de recordarme en todo el viaje con sus pataditas cada vez más fuertes que todo iba bien. Creo que también le gustó el viaje. El próximo ya lo disfrutará desde fuera.

Ecografía de las 20 semanas

La ecografía morfológica,  se realiza en el segundotrimestre del embarazo, a las 20 semanas de gestación, sirve para valorar la estructura del feto y su biometría (su forma y sus proporciones), para conocer si el bebé se está desarrollando con normalidad, así como para excluir malformaciones.

Justamente ese día cumplía las 20 semanas, el ecuador del embarazo. Me desperté nerviosa, tenía cita a las 10:30 y me fui a trabajar. Como me realizaban la prueba en el mismo centro hospitalario donde trabajo esas dos horas y media se me hicieron eternas, no paraba de mirar el reloj… Mientras notaba como mi pequeñín se estaba montando una fiesta dentro de mi. Me tocaba la tripa y le decía “¡¡¡Shhhh a dormir!!!”. Pero… por lo pronto no me ha salido muy obediente. Llegó la hora de la ecografía y mis sospechas se cumplieron… ¡Era la hora de la siesta, no se iba a mover ni a golpes!

Venía con todo estudiado, 24 horas sin echarme ningún tipo de crema y media hora antes de la ecografía me había tomado un zumo y un dulce. Además Papá Laurel se conocía esta historia y no paraba de recordarlo para evitar que nos pasara lo mismo que en la última ecografía.

Me atendieron rápido. Esta vez un ginecólogo bastante joven y serio. Esperaba que me pesaran y me tomaran la tensión pero no lo hicieron, directamente me dieron un formulario de consentimiento informado para firmarlo en el cual se explicaba que no se hacían responsables si más adelante se encontraban otras anomalías. Después de firmar, inmediatamente a la camilla. El ginecólogo no quería perder tiempo, pero no él no sabía que a mi pequeño le gusta ponerlo difícil como ya hizo en la ecografía de las 12 semanas. 

La primera imagen fue esta:

CYMERA_20150513_191400

¿Qué soy?

Y lo primero que dijo el ginecólogo “Es un niño”. Menos mal que no soy de las que quiero saber el sexo por sorpresa, porque con mi bebé por muy poco que entiendas de ecografías no deja lugar a dudas… A día de hoy tengo más fotos de sus partes bajas que de su cara.

Después continuó tomando medidas, buscando sus órganos y describiendo en voz alta a toda velocidad para que registrara la información la enfermera. No paraba de decirme que me relajara, que estaba tensa y no se podía ver bien. A los 10 minutos llegó la hora de comprobar la cabeza/cara y… estaba de tal manera que era imposible de mirar. Después de un minuto de golpes e intentos nos dice: “Volver la semana que viene”. Mi marido y yo nos miramos con cara de susto y le digo que la semana que viene íbamos a estar de viaje, que nos era imposible, a lo que él contesta que dos semanas sería muy tarde para la valoración. Me indigno mucho y le digo que insista o que vuelvo en otro momento u otro día de la semana, que además trabajo en el mismo centro.

Me hace caso y por obra de magia mi pequeño se gira. ¡Igual fuero los nervios que le hicieron sentir incómodo!. Por fin vemos su perfil (borroso), toma las medidas y nos dice que todo parece estar correcto. De todas formas, en el informe destaca un punto: “Limitada exploración ultrasónica por mala transmisión materna”. Os parecerá una tontería pero este apunte me hace sentir culpable, como si por mi culpa no le pudieran revisar bien. No me explicó el motivo, yo deduzco que igual es porque estaba tensa…

CYMERA_20150513_190153

Ecografía de su perfil no muy nítida.

Me incorporé y la enfermera me dio junto con el informe un consentimiento informado de donación de sangre de cordón umbilical. Me dijo que me lo leyera detenidamente y si estaba de acuerdo lo llevara conmigo el día del parto. Le pregunté si necesitaba algún certificado médico si quería viajar, a lo que me contestó que no hacía falta si estaba de menos de 28 semanas. ¡Y así fue! Cinco días después nos fuimos de Viaje a Turquía muy tranquilos porque nos habían dicho que todo transcurría correctamente.

Al llegar a casa por la tarde no pude evitar sacar mi vena friki y pintarme con ayuda de mi hermana un “Loading 50%” en la tripa. Había visto esta imagen miles de veces y tenía unas ganas increíbles de hacerme una del estilo.

IMG_20150428_225634

Me encanta sentirte

Me encanta sentir a mi pequeño, es un momento mágico.

Como ya comenté en mi entrada ¿Qué son las náuseas en el embarazo?he tenido la suerte de no tener las molestias más típicas del embarazo, llegando al punto de no sentirme embarazada y preocuparme por ello.

Sin embargo, el segundo trimestre está siendo muy bonito, me encuentro con más vitalidad y energía positiva. He tenido que salir corriendo a comprar nuevos sujetadores pero me siento mejor conmigo misma… A excepción de mi barriga que todavía da lugar a dudas y a momentos no se si ocultar o exhibir. También tengo mejor cutis que nunca y el cabello con mucho más volumen. mariposas

Pero lo que de verdad me hace feliz es sentirlo. Me encanta cuando me recuerda que siempre está conmigo. Lo sentí según he leído muy pronto, todavía más siendo que soy madre primeriza. Lo recuerdo perfectamente y lo apunté en el calendario. Cumplía la semana 15, estaba en el trabajo sentada y noté “un aleteo de mariposas” dentro de mi barriga. Enseguida me eché las manos a la tripa y me quedé con una sonrisa de oreja a oreja. No había duda, era mi pequeño. Desde ese momento, fui notando “burbujeos” en mayor o menor intensidad, unos días más que otros o incluso nada. Me empecé a preguntar cuando notaría las famosas pataditas,  por lo pronto sólo me lo imaginaba echándose largos dentro de mi útero con esa sensación de “remolinos” dentro de mi tripa.

Desde ese momento desarrollé un súper poder para localizar todos los stands donde están expuestos los Donuts en los supermercados (todavía mejor si son de chocolate), aunque no conociera el sitio y hubiera varios puestos en la misma tienda. De repende empiezo a notar que se mueve, me giro y al lado me encuentro sin querer el preciado objetivo. Papá Laurel sabe ahora cual es la forma de conquistarnos y bromeamos mucho sobre el tema.

Entre antojos llegaron las famosas patadas que tanto esperaba.  Estaba en la semana 18, acaba de cenar y me recosté sobre el sofá. Empecé a notar movimientos más intensos, me toqué la tripa y le dije a papá Laurel que pusiera las manos sobre mi barriga, aún sabiendo que era imposible que notara algo. Y de repente… Pumm!!… Pumm!! Dos golpes exactos, ni más ni menos. Mi marido me miró con los ojos como platos, incrédulo de lo que acababa de notar. ¿¿Ha sido el bebé?? . Se nos escapó la lagrimilla y ahora siempre me pide que le avise cuando noto que se mueve. Sin embargo… ¡No ha vuelto a sentirlo! Yo creo que cuando pone las manos, aprieta y el bebé deja de moverse de esa manera. Todavía es muy pequeño y sus manos ese día estuvieron en el momento adecuado, fue mucha suerte.  Por mi parte todo lo contrario, el burbujeo fue desapareciendo y ahora son patadas en toda regla, que también lo noto con las manos cuando me relajo y me tumbo en la cama.

patadas-2Y así hemos llegado al ecuador de mi embarazo. Dentro de dos días tengo la famosa ecografía morfológica de las 20 semanas la cual espero con muchas ganas e impaciencia. Por lo pronto estoy tranquila y feliz cada vez que se mueve. Me recuerda que no estoy sola y me voy haciendo a la idea de lo que está por venir.

Mi pequeño es un poco escapista

Soy una impaciente declarada. El hecho de tener que esperar 57 días desde la primera ecografía del triple screening hasta la ecografía morfológica me resultaba imposible. Así que justo en medio me programé una visita a un ginecólogo privado, el mismo que nos hizo la ecografía anterior a la de las 12 semanas. Como no tengo seguro lo que hago es pagar por cada consulta a la que voy.

solos-y-solas-impaciencia

Justo ese mismo día tenía la segunda visita con la matrona. Me encanta la persona que me lleva, es súper dulce y siempre me tranquiliza con todas sus explicaciones. Le llevé mi muestra de orina, la cual me explicó que tengo que llevar en cada visita suya, me pesó, me tomó la tensión y me preguntó sobre mis inquietudes. 

En ese momento mi mayor preocupación es que le había dejado de sentir. Desde hacía una semana notaba como “unas mariposas en mi estómago” en las comidas, pero dese hacía un par de días ya no notaba nada y me preocupaba. Me dijo que era absolutamente normal, estaba en mi semana 17, y el feto aun es débil para sentirlo a menudo y que me considerara afortunada por haberlo empezado a sentir.

Después me tumbé sobre la camilla, me tomó la medida de la alzada de mi útero, y me echó gel. Al momento me puso el doppler para escuchar los latidos del corazón de mi pequeño y empezó a rebuscar. ¡¡¡HGHGJHGFGGGFGGGG!!! Todo tipo de sonidos extraños, pero ninguno que pareciera su corazón. Papá Laurel se empezó a impacientar y me apretó la mano fuerte, tengo la suerte de que me ha podido acompañar a todas mis visitas, pero se pone incluso más nervioso que yo, ¡y eso que dejo un nivel muy alto! A mi se me pasaban ya todo tipo de historias por la cabeza, y la matrona al ver que nos impacientábamos nos dijo, tranquilos, que le estoy escuchando moverse, el problema es ese, que no para quieto. Y por fin, después de 10 minutos de reloj ahí estaba, ¡El sonido más bonito que existe ahora mismo para mi, el latido de su corazón!

Apuntó todos los datos recogidos de la visita en mi cuaderno de embarazada y me dijo que siguiera así, que todo iba muy bien. 

Por la tarde tenía la visita con el ginecólogo. Nos había prometido una ecografía 3D en esta visita y estábamos emocionadísimos por poder ver de nuevo ese perfil tan bonito que vimos en la última. Allí me pesaron, me tomaron la tensión, comentamos los resultados del Harmony test y me llevaron a la camilla. Me recordó si me había echado alguna crema el día anterior, ya que si lo haces la ecografías no salen nítidas. En mi caso recordaba perfectamente esta recomendación y además me había tomado un buen zumo de naranja para tenerlo bien espabilado.

Fue poner el ecógrafo en mi vientre y ya se le veía. Pero… había una sombra rara junto a él. Me explicó que eso era la placenta, estaba pegado a ella y por eso se le veía mal. Además estaba en una mala posición, sólo conseguía “cortarlo a rodajas”, ningún perfil, ni ninguna imagen entera.  El ginecólogo nos dijo varias veces lo bien que se veía que era un niño, a mi esto en concreto me daba igual porque ya lo sabía. Pero él sin embargo no paraba de señalarnos con una flecha “su varonidad”, ¡Que si me llegan a decir que es otra cosa también me lo creó! Aprovechó a mirar todo lo que pudo sobre sus órganos y tomar unas mediciones, vimos su corazoncito que ya medía un centímetro y medio latiendo con sus cuatro cámaras, la sombra que correspondía al estómago lleno y otra sombra que correspondía a la vejiga llena. También comprobó con otra imagen que la circulación sanguínea del cordón umbilical estaba bien. Poco más nos pudo enseñar porque aún era muy pequeño, medía unos 14 centímetros. Su cara fue imposible de ver, por lo que nos quedamos sin foto de perfil, ni ecografía 3D. Me quedé con la sensación de que igual si se hubiera esforzado un poco más hubiera podido sacar una mejor imagen, aunque fuera haciéndome volver más tarde, pero igualmente salí contenta porque todo estaba correcto, las mediciones eran las adecuadas según su edad, sólo estaba por encima de lo normal el largo de su fémur, pero que igualmente no sería de extrañar porque ambos somos altos.

Y para finalizar, os dejo las dos mejores fotos de esta sesión… Ahora podréis entender “mi decepción” :

CYMERA_20150415_191232

Brazo y… ¿Cabeza desde arriba?

CYMERA_20150415_191257

Las vergüenzas de mi pequeño

Como se puede ver en las imágenes… ¡No son precisamente de libro! Al salir de la consulta vimos que ya teníamos un montón de mensajes preguntando por la visita y pidiendo las fotografías (habíamos proclamado a los cuatro vientos que haríamos una 3D), les dijimos que no teníamos porque sería todavía mayor la faena de explicarles a nuestros padres que era lo que se veía, cuando en las imágenes “buenas” ya les costaba diferenciarlo.

Y eso es todo, lo importante es que todo va bien. La próxima cita importante el 27 de abril para la ecografía morfológica de las 20 semanas… ¡El ecuador del embarazo!

Harmony test

El test Harmony es una prueba de diagnóstico prenatal no invasiva que sirve para detectar si un feto tiene una de las tres trisomías más frecuentes, las de los cromosomas 13, 18 y 21.

Antes de mi embarazo nunca había escuchado hablar de este test y desconocía su existencia. Dio la casualidad que mi cuñada que está embarazada de dos meses más que yo se la realizó y acabaron mucho más tranquilos con el resultado de la prueba. Papá Laurel desde ese momento tuvo claro que quería que también me la realizara. Por mi parte no estaba  tan convencida, suponía un gasto importante, prefería invertir ese dinero en otra cosa para el bebé. Pero… me empezaron a llegar mis famosas inseguridades… ¿Y si no me la hago y después me arrepiento? Así que al final, después de meditarlo, lo hablamos con nuestro ginecólogo y nos recomendó el laboratorio LABCO para realizar la prueba.

Según su información puedes  realizarla a partir de la semana 10 de gestación, pero la responsable del laboratorio nos recomendó que fuéramos de 11 semanas para asegurarnos de que había suficiente porcentaje de sangre fetal en circulación en mis muestras para obtener un resultado válido para la prueba.

Análisis-de-sangre

¿En qué consiste?

Es un análisis de los cromosomas del feto que se realiza a partir de una muestra de sangre de la madre. Tan solo se necesita extraer sangre a la mujer embarazada y, por lo tanto, no supone ningún riesgo ni para ella ni para el feto. Si los padres desean conocer el sexo del feto, la prueba también permite saberlo. Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial por parte de la embarazada, ni estar en ayunas.

Para poder obtener un resultado final hay que extraer de la muestra de sangre materna al menos un 4% de ADN libre fetal (los cromosomas del feto están formados por ADN). Si no se obtiene esta cantidad, hay que repetir la prueba, es decir, extraer de nuevo sangre de la embarazada.

CYMERA_20150408_190827

Aquí se ve como está expresado el resultado de mi test.

Nosotros acudimos por la tarde después de comer, cumpliendo 11 semanas justas de embarazo. La mujer que nos atendió nos hizo firmar varios papeles de consentimientos e información y después tuvimos que realizar el pago total. En nuestro caso fueron 695€, los cuales hacían pagar al momento y no ofrecían ninguna opción de pago fraccionado. 

Me llevaron a una sala donde me sacaron tres tubos de sangre que inmediatamente metieron en una caja preparada con los logotipos de Harmony test que según me explicaron enviaban a EEUU. Nos dijeron que nos llamarían a los 15 días de realizar la prueba para darnos los resultados.

En este tiempo me despreocupé de la prueba, y a la semana siguiente realicé la ecografía de las 12 semanas que expliqué en mi entrada anterior. Sin embargo me llamaron del laboratorio a los 12 días de imprevisto. Me puse nerviosa a todo poder, y el hombre me dijo por teléfono que estaba todo correcto, los resultados los podía recoger cuando quisiera. Me puse loca de contenta y le dije… ¿¿¿Y el sexo??? Se rió, se hizo de rogar y entre risas me dio la enhorabuena por el varón que iba a tener. 

es-un-nino

¿Me arrepiento de la prueba? En absoluto. De todas formas se ha de saber antes de hacérsela, es que no se da un diagnóstico clínico, como en la amniocentesis. Aquí sólo se habla de riesgo, por lo que la única prueba que puede determinar alguna enfermedad cromosómica sería la amniocentesis. Lo bueno, y por lo que resulta muy atractiva es que tiene una sensibilidad de detección superior al 99%, y dado que con una simple extracción de sangre, nos aporta mucha información.

La ecografía de las 12 semanas

El screening prenatal es una prueba que se realiza entre la semana 11 y 13 de embarazo, al comienzo del 2º trimestre.  Junto con el pliegue nucal, edad madre y el análisis de sangre sacan una probabilidad estadística de que el feto se vea afectado por una de las tres trisomías más comunes (T18/13 y la famosa T21, el síndrome de Down).  Es una prueba no invasiva. Es decir, no requiere extraer muestras del útero y, por tanto, es inofensiva. El feto no corre ningún tipo de riesgo.

En mi caso me encontraba bastante tranquila, sabía que mi pequeño seguía allí aunque no tuviera síntomas y estaba deseando la llegada de este momento porque si todo iba bien, haríamos oficial mi estado. En cambio… ¡Ese día me desperté hecha un flan! La mezcla de nervios e ilusión podían conmigo y no era capaz de desayunar como debía. Finalmente pude comer apenas dos tortitas de arroz con chocolate y un vaso de leche.

DSC_0619

Sin tripa aparente. 12 semanas.

Ya disponía los resultados de los análisis de sangre que me había hecho hace 10 días. Normalmente te los dan el mismo día de la prueba, pero como trabajo en el área de la sanidad pude consultar mis resultados en cuanto estuvieron colgados. Era todo correcto, eso sí… Toxoplasma negativo. Debo seguir con las precauciones para evitar ponerme en contacto con el parásito.

Pero había dos datos hormonales que no conseguía entender y me empeñé en buscarles un significado. Cosa que  fue imposible, ya que por sí solos carecen de valor para interpretar la normalidad de la prueba. Se trataban de: PAPP-A (proteína producida por el feto) y beta-HCG libre (gonadotropina coriónica humana, producida por la placenta).

Me encontraba de 12 semanas justas y nada más llegar a la sala de espera me hicieron firmar un consentimiento informado en el que se explicaba la prueba que me iban a realizar y recordando que era una prueba no diagnóstica. Si más adelante aparecía un problema que no habían detectado o al revés no se hacían responsables.

Me pesaron, tomaron la tensión y me prepararon para la ecografía. Me echaron por primera vez el famoso gel y me hizo una ilusión tremenda. ¡Por primera vez abdominal! Pero mi gozo en un pozo porque acabó siendo vaginal… La pantalla no la podía ver, así que me centré en la cara de mi marido que comenzó siendo de felicidad total y se fue transformando en preocupación… La ginecóloga estuvo 20 minutos apretándome la tripa (y después la vagina) con cara súper seria. Al final muy frustrada me dijo que me vistiera y me fuera a la cafetería a tomarme un zumo.

Para medir el pliegue nucal, el feto debe estar en una posición muy concreta. Y mi renacuajo estaba tan profundamente dormido que a pesar de todos los meneos que le pegó no hubo forma de moverlo. Al final me tomé un zumo y una palmera de chocolate (este extra por si acaso) y volvimos a la media hora. Mi marido estaba súper preocupado y yo… en todo este rato ni lo había podido ver.

Al volver, repetimos operación y… ¡¡Mi pequeño estaba de fiesta!! No paraba de moverse y enseguida pudo tomar la medida. Por fin giró la pantalla y lo pude ver. Estaba muy cambiado, me costaba creer que de verdad estuviera dentro de mi. Además se estaba tocando la carita con una mano y pudimos contar cinco deditos, después se giró y nos dio la espalda. Y la ginecóloga… apagó la pantalla y me imprimió una foto. No fueron ni 30 segundos pero tengo la imagen guardada en la cabeza.

image

Mi pequeño.

La ginecóloga se metió en el ordenador, empezó a introducir datos y al poco imprimió una hoja con los resultados. Nos dijo que estaba todo perfecto y que en principio no había ningún riesgo.

Trisomia T21 <1/10000

Trisomia T18/13 <1/100000

Respecto al sexo no se quiso mojar, pero nos dio igual salimos montados en una nube. Sin embargo a la semana supimos el sexo, más adelante contaré cómo fue.

¿Qué son la náuseas en el embarazo?

¡¡Decírmelo porque yo no lo sé!! Es un síntoma que todo el mundo conoce, siempre hemos visto la típica imagen en las películas de la pobre mujer agachada en la taza del váter o hemos escuchado o leído lo mal que lo han pasado muchas embarazadas con este síntoma.

nauseas-matutinas

No he vomitado en este tiempo, ni he tenido náuseas, ni mareos ni nada de nada. Veía que casi todas las embarazadas tenían uno de estos síntomas y cuando buscaba información leía historias terribles de que era señal de que no iba bien el embarazo con explicaciones que me parecían “lógicas”:

Teóricamente un embarazo con problemas no produciría los niveles adecuados de hormonas y los síntomas de náuseas y vómitos serían menos intensos.

Además la gente se extrañaba cuando les decías que te encontrabas perfectamente y me decían “ya vendrán” pero… No veían.  Lo que en un principio era una noticia estupenda empezó a obsesionarme, gasté los tests de embarazo que tenía de sobras para comprobar que seguían dando positivo y analizaba minuciosamente el papel cada vez que salía del baño. Mi mente no podía entender que me sintiera exactamente igual que antes de estar embarazada. Tampoco me sentía más cansada.

La verdad es que lo único que me hizo olvidarme de esta idea (a pesar de que profesionales como la matrona y el ginecólogo me aseguraron que no pasaba nada), fueron las ecografías. La primera la tuve a las 7 semanas y se veía un puntito, me quedé tranquila pero seguía muy insegura.  La segunda a las 10 semanas y…  acudí muy asustada, estaba convecida de que algo iba mal, pero la ilusión fue máxima cuando vimos que ya tenía forma, y que incluso nos saludaba moviendo sus muñoncitos.

DSC_0595_zpstcnekzck_edit_1424109745809_zpsyf6nubbl

Desde ese momento me olvidé por fin de mis “No síntomas” y empecé a disfrutar de verdad de mi embarazo. Más tarde, cuando dimos la noticia públicamente a mi familia, mi madre me dijo que ella nunca tuvo síntomas… ¡ni ella, ni mis tías ni mi abuela! Se ve que algo de factor genético tiene, me sentí culpable por haberme rayado tanto por una tontería, y no haber disfrutado de la oportunidad que me ofreció mi cuerpo.

Así que si perteneces a este afortunado grupo de embarazadas que tienen la oportunidad de sentirse pletóricas desde el primer trimestre… Enhorabuena y a DISFRUTARLO 

FPVC681HO7XL6J6.LARGE

Mi positivo

Me había hecho a la idea de que el camino podía ser muy largo, y tenía presente que mi madre había tenido problemas de fertilidad. Meses antes teniendo en cuenta mi intención futura me hice una revisión ginecológica completa para saber que en un principio todo estaba correcto.

Sin embargo no pude evitar llevarme una gran decepción en nuestro primer mes de búsqueda. Era el pistoletazo de salida, las ansias podían con todo y llegaron los famosos psicosíntomas. Tuvimos nuestro segundo, tercero y cuarto intento sin más presiones planeando escapadas y eventos futuros para mantenerme distraída y no obsesionarme con el tema. Y llegaron las navidades…

Se puede decir que acabamos y empezamos el año por todo lo alto… Del 26 al 29 de diciembre estuvimos en Bruselas, Brujas y Gante de escapada y no sospechamos que nos habíamos llevado un diminuto polizón.

El 31 de diciembre teníamos fiesta de noche vieja en la casa de unos amigos y nos quedábamos a dormir allí. Algo me decía que estaba pasando algo diferente y empecé a notar unos pinchazos. No disfruté de la fiesta, me retiré pronto a dormir. Me sentí culpable por empezar a darle otra vez tantas vueltas al tema y no haber disfrutado de la noche.

El día 1 estaba toda obsesionada y cuando llegamos a casa (veníamos de otra ciudad) me hice un test aún sabiendo que sería negativo porque faltaban cuatro días para mi regla. Me lo hice, me duché y al salir…

5d8m5h

¡Veía una sombra! ¿O era la famosa línea de evaporación? Subidón, dudas, búsquedas por internet de todas las posibles interpretaciones… Hasta que decidí enseñárselo a mi marido:

Eso es un negativo seguro, yo no veo nada.

La verdad es que gracias a sus palabras conseguí dormir esa noche más tranquila, pero al verme tan inquieta decidimos que esperaríamos un día y me haría el famoso Clearblue. Me autoconvencí de no mirar más información y pasado el tiempo previsto mi marido y yo hicimos juntos el test. Se hizo eterna la espera hasta que salió el resultado final…

znad1z

¿Mi reacción? ¡Empezar a reir! ¿La de mi marido? ¡Empezar a llorar! No es lo que parece, por mi parte fue una risa nerviosa, incrédula. No me podía creer lo que estaba viviendo, me sentía feliz pero me parecía peliculero total, fuera de la realidad. Por parte de mi marido fueron lágrimas de emoción, de alegría. Y me dedicó las palabras más bonitas que se podrían haber dicho en ese momento. Él era el que estaba retrasando la paternidad, no se sentía seguro, pero desde el momento en que vio el resultado del test me dijo que nunca antes había tenido tan presentes sus ganas de ser papá y me prometió que sería el mejor padre para nuestro hijo, que no tuviera ningún miedo.

Y desde ese instante me convertí en la futura mamá más mimada.