La espera que desespera.

Ya he visto 6 negativos y a cada uno me cuesta más levantarme. Tenía miedo de las complicaciones de mi aborto y legrados pudieran impedir nuevos embarazos. Tenía miedo de repetir la historia de infertilidad de mi madre… Y ahora tengo todas las sombras sobre mi. Probablemente sea yo misma la que está volviendo mi cuerpo contra mi, pero no lo puedo controlar.

Todo el mundo sabe que no paso por mi mejor momento, desde el 25 de agosto del 2017 tengo el alma rota y no consigo rehacerla. Casualidades de la vida espero una nueva sobrina para el 25 de agosto, noticia que me hizo sentir la peor tía del mundo. No me alegro del embarazo y me cuesta mantenerme entera delante de mi cuñada, aunque se que en un futuro querré a esa niña tanto como a mi actual sobrina. Es un sentimiento general, no personal. Tengo “embarazofobia” huyo en cuanto las veo.

Hasta mayo no tendré otra revisión en ginecólogo pero espero pedir para entonces todas las pruebas necesarias.

Sé que necesito ayuda también en el tema personal y la he buscado. Aún necesito tiempo para elaborar mi duelo… Siempre van a estar en mis sentimientos.

Ojalá hubiera podido salvaros. Ojalá.

Comparto texto de la entrada de Facebook de Cor a Cor. Espacio que ayuda a acompañar y visualizar el duelo perinatal. Sus palabras me ayudan a seguir mi camino.

💫7💫
No puedo (ni quiero) evitar que se encharquen mis ojos recordándote.
Una noche como hoy, hace 7 años, entrábamos en urgencias con un nudo en la garganta y la esperanza en los bolsillos. Esperábamos, inocentes, cualquier cosa menos la muerte. Y una voz que aún resuena en mi ser nos anunció lo peor: tu vida ya no existía y en mi vientre se acunaba la muerte.
Me deshice en llantos y gritos de desesperación, comedidos por no molestar, pero ninguno de mis alaridos podía devolverte el la

Ojalá hubiera podido salvarte, Cora. Ojalá.

Hubiera dado mi vida por ti en aquel momento porque no comprendía a qué jugaba la vida arrebatándote de mis entrañas. Necesité atravesar el dolor más profundo durante largos meses, y estar atenta al aprendizaje durante los años que siguieron para poder alcanzar y abrazar al agradecimiento. Ése que tan presente está en cada día de mi vida.

Gracias, pequeña maestra, porque fuiste el impulso que le faltaba a mi vida para ser de verdad. Fantaseo muchas veces en cómo sería la vida contigo y cada vez me sale peor. Y es que me he acostumbrado a tenerte como mi horizonte. Eres esa guía que me manda señales cuando estoy confundida. Eres una protección que me calienta como el mejor de los abrigos. Eres una inspiración desde que abro mis ojos hasta que me pierdo en mis sueños.

Cada vez tengo más claro que a ti no te perdí. A ti te gané. Y volveremos a encontrarnos y podré agradecerle a tu alma que iniciara su viaje tan pronto porque me regaló una lección que no aprendería ni dando la vuelta al mundo.

Gracias Cora.
Gracias por entrenarme para valiente. Sé que después de ti, puedo con todo.
Gracias por abrir mi camino hacia el sufrimiento que tantos conocimientos me ha regalado.
Gracias por velar por nosotros. Somos afortunados de tenerte.

Gracias Cora, porque ser tu mamá es una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.

Felices 7 años en las nubes, amor.
Con todo mi amor, Mamá.

En mi caso, estoy aún en el profundo dolor. Vivo en una montaña rusa de emociones. Nunca olvidaré a mis hijas que seguramente el hecho de saber que ya estarían conmigo me está removiendo más de lo habitual estos días…

Recientemente acudí a un grupo de ayuda de duelo perinatal y ha sido la mejor decisión que he tomado. Nunca es tarde y es mejor recorrer este complicado camino acompañada.

Os quiero Aria y Claudia, os prometo que vuestro hermano siempre tendrá presente que cuenta con dos hermanas brillando en el cielo.

Nuevo año, nueva búsqueda.

Estoy deseando que acabe el 2017, como si tuviera la sensación de que el 2018 nos va a traer buenas experiencias. 

Mi aborto me ha marcado de por vida. Recuerdo la experiencia como si fuera una pesadilla y la viviera en tercera persona. Supongo que es una especie de “escudo” de la mente para soportar todo el dolor físico y sobretodo emocional que he vivido. 

Y en estas fechas no paro de pensar cómo hubiera sido todo… Estaría a un mes de conocer a mis niñas o quizás bastante antes por ser gemelar.  Las echo de menos, las recordaré toda mi vida, aunque se que cada vez será con menos dolor. 

Psicologicamente vivo en una montaña rusa, aunque cada vez con menos intensidad. Creo que estoy llevando bien mi duelo. Hablo y lloro cuando necesito… sin cortarme.

 Respecto al tema médico parece que todo ha vuelto a su sitio y nos han dado el visto bueno para volver a intentarlo. Me han avisado de que un nuevo embarazo lo viviré con mucho miedo. He perdido toda la inocencia. 

Sin embargo tenemos claro que queremos volver a intentarlo. De hecho ya he tenido una oportunidad y mi decepción al ver el negativo fue mucho mayor de lo que esperaba, por eso mismo temo que se alargue la búsqueda, ya que me queda la incertidumbre de si se quedó todo bien dentro después de la infección y los dos legrados. En mis anteriores embarazos fuimos demasiado afortunados y teníamos el positivo en el primer intento aunque se que eso no es lo normal. 

Mi Lucero sé que será un hermano mayor excepcional. Él es muy “brutote” pero es responsable y con los bebés se le despierta una ternura indescriptible. Cuando lo veo me derrito de amor y pienso en lo bien que hubiera cuidado de sus hermanas. 

Amor a primera vista… no siempre.

Creí que la primera vez que lo viera sentiría un flechazo o una señal que indicara que estábamos unidos por lazos invisibles… Estaba incluso ansiosa por vivir ese momento.

Y no fue como en las películas

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Quizás influyó mi parto poco respetado o simplemente depende de cada madre.  Sólo se que cuando nació mi Lucero yo no sentí nada. No me llegaba a hacer a la idea de que era mi hijo y sufrí sentimientos de rechazo al tener problemas para establecer la lactancia materna. A los días la ausencia de un vínculo me llegó incluso a martirizar tanto que me sentía culpable.

Ahora se que las circunstancias iniciales no fueron las más idóneas y que sufrí una depresión postparto. De todas formas aunque es un tema tabú,  es un sentimiento más común de lo que se cree entre las madres.

El día que te conocí no sentí nada especial, sin embargo ahora siento, y con intensidad, todo aquello que esperaba sentir el día que naciste.

 El vínculo se dio poco a poco, de manera natural, en nuestro tiempo y nuestro espacio. Ahora indiscutiblemente es el amor de mi vida que cada dia crece más,  sin límites.

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¿Crees que es un momento que está mitificado? ¿Sentiste un flechazo con tu bebé?

9 meses fuera

Mi Lucero cumple hoy 9 meses. Según he leído algunos llaman a todo este periodo fuera de nuestro vientre “Exterogestación” que significa “gestación fuera del útero”.

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Porteando con 8 meses.

Nacemos inmaduros, tras 9 meses de gestación, no hemos terminado nuestro proceso de maduración. Estamos muy retrasados en comparación a otros animales. Por ello necesitamos otros 9 meses (más o menos), que son como una segunda gestación en el exterior para alcanzar una maduración suficiente.

El dato que suele indicar que esta maduración ha terminado es cuando el niño puede ponerse de pie, que es cuando está preparado para empezar a moverse sólo y empezar una nueva etapa de independencia de la madre. Es por eso que durante los nueve meses siguientes al nacimiento sea importante que esté en brazos, cerca de nosotros. Tal como indican los defensores de la crianza con apego. 

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Lucero con 8 meses y medio.

¡Y ha sido dicho y hecho! Recientemente ha empezado a ponerse de pie sin ninguna ayuda. Al tener las caderas inmaduras (otro tema pendiente) lo hemos porteado a menudo y  nunca lo hemos forzado a ponerse de pie.

Ahora mismo es su obsesión,  antes buscaba algún mueble,  ahora con una pared es suficiente. Aunque me llena de orgullo su tenacidad, por otro lado empiezo a entender el sentimiento de nostalgia que me recordaban muchas madres...”¡Disfrútalo al máximo,  que crecen muy rápido!”. Mi bebé ya no es tan bebé! Empieza a ser una personita independiente que cada día avanza y aprende a pasos agigantados.  Y el tiempo me está pasando volando… ¡Quién me lo hubiera dicho al principio!

Hemos tenido que adaptar la casa porque si con su gateo tipo militar llegaba ya a cualquier rincón de la casa, ahora al ponerse de pie su abanico de posibilidades se ha multiplicado. 

También hemos experimentado ya los primeros chichones. Aunque veo que ya está aprendiendo a caer bien (a base de golpes y sustos).

¿Las que sois madres cómo vivisteis esta nueva etapa?  ¿Alguna recomendación?  Me cuesta ya controlar a este chico… No me quiero ni imaginar cuando empiece a andar.

Avanzando hacia la recta final

Esta semana pasada me ha dejado colapsada de emociones.  El jueves fui muy muy feliz por el nacimiento de mi primera sobrina. Una niña preciosa que ya nació casi criada con 3900 kg. Se llevará con su primo alrededor de mes y medio,  casi nada. 

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Su precioso y enorme pie.

A marido se le cae la baba…  Y a mi viéndole a él. Queremos estar todo el rato con ella y estamos pendientes de nuevas fotos y WhatsApps con su progreso.  Somos conscientes de que ahora mis cuñados necesitan tiempo y contenemos como podemos las ganas.

Los próximos seremos nosotros…

Después del subidón me han venido los temores.  Llega el final y empiezo a ser más consciente de lo mucho que va a cambiar nuestra vida.  Ayer me entró ansiedad por primera vez a lo desconocido, lo que está por venir pero supe controlarla con pensamientos positivos. ¡Estoy muy ilusionada y de eso no hay duda alguna! Además tengo una pareja que es un sol y me está ayudando y apoyando en todo lo que necesito y más.

Eso sí…  El tercer trimestre del embarazo… ¡Qué pesadez! Por suerte he pasado el resto del embarazo sin complicaciones pero ahora la tripa empieza a abultar bastante, estoy torpe, me molesta la espalda, siento hinchadas las piernas a ratos, me cuesta encontrar la postura adecuada y me develo sin motivo cada noche varias veces.  ¡Es la recta final!

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Mi tripa.

Mañana tengo la ecografía del tercer trimestre.  La última eco si todo va bien de mi pequeño.  Espero poder escribir pronto más sobre la experiencia ;).

Lo que de verdad importa

No soy seguidora del Hormiguero, por eso quizás llego un poco tarde, pero me encontré el vídeo en Facebook, uno de esos vídeos que nos tocan la fibra sensible y nos hacen reflexionar.

Qué fácil es en realidad ser feliz y cuanto nos cuesta darnos cuenta de lo que de verdad importa. Lo importante no es poseer cosas, ni llegar lejos, ni tener una carrera, ni ser futbolista o ingeniero. Lo que importa lo podemos disfrutar cada día y para todo lo demás hay mil caminos a seguir igual de válidos. Espero estar algún día a la altura de madres que aparecen en el vídeo, que con coraje sacan a sus hijos adelante.