Inicio » Lactancia » Luchando por la lactancia materna (I parte).

Luchando por la lactancia materna (I parte).

Dar de mamar es una elección totalmente personal y, obviamente, no se es mejor o peor madre por dar teta o dar biberón.

En mi caso, antes del embarazo siempre había tenido claro que mi intención sería dar el pecho a mi hijo y una vez embarazada me empapé de toda la información que había al respecto. Me compré también el famoso libro de Carlos González “Un regalo para toda la vida”.

Pero… ¡La teoría es mucho más sencilla que la práctica! Al menos desde mi opinión. Todavía más si lo ligas al cóctel explosivo hormonal del postparto.

Mi parto no ayudó a instaurar un buen inicio de la lactancia porque Álex nació a consecuencia de tantas horas de estar encajado con la nariz y la mandíbula torcida.

Al principio no pude ponerlo a mamar porque me estaban cosiendo, pero en cuanto tuve la oportunidad, a las tres horas de nacer,  con la ayuda de una comadrona lo pusimos al pecho. Aparentemente se agarró bien y yo me sentía pletórica de felicidad.  Siempre me había imaginado ese momento…

Sin embargo las siguientes veces fui y fuimos (porque venían enfermeras a ayudarme) incapaces de que se enganchara más de un minuto seguido.  Lloraba desconsoladamente y se enfadaba con mi pecho.  A eso le sumamos que le teníamos que despertar porque él no quería comer y podía estar horas y horas durmiendo.

image

Los pediatras en las revisiones explicaron que su carita seguramente se arreglaría del todo (aunque a mi no me gustaba ese “seguramente“) y que no tenía ningún tipo de frenillo.  Me decían que mi bebé era un vago y por eso no quería mamar. A mi no me gustaban nada esas afirmaciones, me parecía absurdo. ¿¿Cómo va a ser un vago con un día de vida??

Con las matronas tuve de todo,  según el turno había unas que eran defensoras de la lactancia y otras que enseguida querían enchufar el biberón.  Lo que tenían claro por ambos casos es que Álex necesitaba leche artificial porque no se estaba alimentando.

Me enseñaron a dársela con “dedo jeringa”, para que no se acostumbrara a una tetina pero otras comadronas le dieron enseguida un biberón. Mientras seguíamos intentando… Con pezoneras, de todas las posturas posibles, tirando en la comisura leche para estimularlo etc.

Al segundo día pedí que me fueran a comprar un sacaleches con urgencia. No quería que se quedara sin el calostro ni perder mi producción de leche, quería seguir estimulando mis pechos.

Y ahí estaba… Con el sacaleches, junto con todas las molestias de los puntos. No sacaba suficiente leche para darle una toma, pero no quería rendirme. Y ese mismo día me derrumbé y pedí que nadie me fuera a visitar, me resultaba muy bochornoso que me vieran con el sacaleches,  quería intimidad con mi familia y estar tranquila. Mientras pendientes siempre del reloj, sólo quería dormir y costaba horrores despertarle.

A las 48h de nacer Álex, después de la prueba del talón,  nos dieron el alta. Ahora tocaba enfrentarse sola con la situación en casa. 

Continuará… Mañana sigo, lo prometo. 😉

13 pensamientos en “Luchando por la lactancia materna (I parte).

  1. Vaya… Tu historia se parece mucho a la nuestra..
    Pegotito se enganchó genial al pecho en el paritorio, pero después no había forma… Como nació a las 35 semanas, apenas tenía fuerza para mamar y nos costaba horrores despertarla.
    Hubo que darle suplementos de leche (primero artificial, luego materna) siempre después de intentar durante horas y horas a que se agarrara al pecho. En el hospital y en la unidad de neonatos con jeringa y ayudándonos de nuestro dedo meñique. Y en casa con biberón.
    No tiré la toalla, a pesar de derrumbarme y pasarme los días llorando. En cada toma la ponía al pecho, ella tomaba o no, según le apetecía.
    Alquilamos un sacaleches en una farmacia (el Symphony de Medela, te lo recomiendo) para suplementarle las tomas. Buscamos ayuda: comenzamos a ir cada semana a un grupo de apoyo a la lactancia que se organizaba en mi centro de salud. Y al mes de vida no volvió a abrir la boca cuando llegaba mamá o papá con el bibe: instauramos la república independiente de la lactancia y hoy, 24 meses después, seguimos… Aunque come de todo ya 😉
    Muchísimo ánimo. Si necesitas algo, por aquí estoy. Muaks!

    Le gusta a 1 persona

  2. Normal que tu pequeñín se durmiera después de ese parto tan duro. Estaba cansadísimo y necesitaba dormir. Tengo entendido que es bastante común que se duerman al pecho. Mi pichón también se dormía tooooodo el rato cuando mamaba los primeros días y había que estar despertándole (con golpecitos en la planta de los pies, soplándole en la frente).

    Estoy deseando leer un final feliz 🙂

    Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

    • Lo de dormir al pecho no era problema, el problema era que no se despertaba cuando le querías dar de comer para ponerlo en el pecho o el biberón. Ahora se duerme siempre… Pero cuando acaba de mamar. 😉

      Me gusta

  3. Pingback: Luchando por la lactancia materna (II parte) | La luz de Laurel

  4. Pingback: Joyas de leche materna | La luz de Laurel

  5. Pingback: Amor a primera vista… no siempre. | La luz de Laurel

  6. Pingback: 18 meses de lactancia materna | La luz de Laurel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s